Miércoles 13 de octubre, 2004. San José, Costa Rica.


Campeonato Nacional 2004-2005


 

Imágenes del concierto en El Palacio de los Deportes...

Foto Principal: 826483
Hastío
Miles de costarricenses marcharon ayer por el centro de San José, en repudio a las denuncias recientes sobre corrupción en el país.
Abelardo FONSECA/Al Día

Un solo y fuerte grito: ¡no a la corrupción!

Miles de costarricenses marcharon en San José

Pablo GUERÉN CATEPILLÁN
Keneth ROJAS BARRANTES

9:15 a.m. en el Parque La Merced. En pleno centro de San José, bajo el fuerte sol, una lluvia de ticos, de niños, jóvenes, adultos y ancianos. Todos van y vienen. Comentan las revelaciones de los últimos meses. Comparten la indignación y tienen bien pegadas a sus vestimentas, calcomanías que dicen: “¡No más corrupción!”. No más. Nunca más.

Los minutos pasan. Esos miles de costarricenses, ansiosos, solo quieren comenzar a marchar, a gritar, a desahogar la rabia contenida tras conocer una serie de denuncias sobre corrupción que involucran a altos políticos.

Además:

  • “¡Fuera, fuera, fuera!”
  • Para recordar
  • La emprenden contra Fischel
  • A las 9:45 a.m. el deseo se cumple. La marcha arranca con algo de desorden. Cada paso es acompañado de la fuerte y como nunca “armónica” música de las “tumbacocos”. Ahí no se escucha rap o hip hop. Ahí solo hay espacio para “Cuando alguno pretenda tu gloria manchar, veras a tú pueblo valiente y viril…” o “Costa Rica es mi patria querida (…) La defiendo, la quiero, la adoro y por ella mi vida daría”.

    Las pancartas afloran, hablan, gritan. “Cárcel por cárcel”, “Abel ¿Y los 100 mil de Alcatel?”, “En Costa Rica somos valientes”, “¡No aflojemos!”, “Cualquier comisión es corrupción”, “Miguel Ángel te estamos esperando”.

    En la cabeza de pacífica caminata, los rectores de las cuatro universidades estatales. Tras ellos varios políticos y diputados, precandidatos presidenciales, exministros, sindicalistas, estudiantes, empleados públicos y privados. Ticos.

    Distinta suerte

    Todo en calma. El cielo comienza a nublarse. El ánimo, nunca. Pasadas las 10 a.m. se suma a la marcha el Fiscal General, Francisco Dall'Anese. Los aplausos no tardan. Lo sorprenden. Se le nota. Su rostro sonriente no lo puede esconder. “¡Dall'Anese, el pueblo te agradece!”, grita la gente.

    “Nos tocó desenmascarar unos asuntos que no andaban bien, pero el trabajo es de un gran equipo del Ministerio Público y hay que reconocer el trabajo de esta gente. Están dando todo por el país”, aseguró. Más aplausos.

    10:20 a.m. Los elogios para el Fiscal ni siquiera asoman, cuando llega el Presidente Abel Pacheco, y la marcha suma y suma cuadras. Frente al Teatro Nacional, Pacheco, quien no caminó ni 50 metros, es abucheado. Los gritos de “¡Corrupto, corrupto!” “¡Vende Patria!”, abundan. El Presiente entiende el mensaje. Se va. (Ver ¡Fuera, fuera, fuera!).

    Ya son 11 a.m. y la Plaza de la Democracia ya ha recibido a varios de los ticos que marcharon. Hay grupos musicales, folclor, danza. Pero en eso, alguien ve al Contralor General, Alex Solís, encima de la tarima donde habrá discursos. Los gritos vuelven. Los abucheos y duros calificativos detonan su rápida despedida.

    A cuadras de ahí, el único punto negro de la jornada. El edificio de la Corporación Fischel, en Avenida Tercera, era atacado con piedras, globos con pintura, y graffitis por un pequeño grupo de jóvenes.

    En contraste, la paz, el orden y la marimba en contra de la corrupción reinaban en el Parque de la Democracia. Sonia Marta Mora, Rectora de la UNA, llamó a todos los costarricenses en su discurso a combatir ese flagelo. “La patria nos ha llamado y no la vamos a defraudar. Lo haremos por nuestros hijos y nietos”, dijo.

    Y luego, Mora leyó un documento con los compromisos asumidos por quienes marcharon y anunció una “jornada nacional sobre honradez y equidad”, en noviembre.

    “Esto es un mensaje de no a la corrupción y un sí a la reconstitución de nuestras instituciones. Esto es un paso muy importante de un camino largo, pero que tiene que traducirse en medidas urgentes para renovar la democracia”, señaló a los presentes.

    La respuesta del pueblo fue un aplauso constante y contundente. Eran las palabras que querían oír. Que necesitaban escuchar.

    Eran las 1:15 p.m. la marcha llega a su fin. La ilusión estaba renovada.


    “¡Fuera, fuera, fuera!”

    Abuchean a Pacheco y Álex Solís

    Pablo GUERÉN C.

    Su rostro, minutos antes algo pálido, de un momento a otro tomó un tono colorado, tenso. Juan José Echeverría Alfaro, presidente ejecutivo del IFAM, no paraba de sudar. Nervioso, improvisaba aplausos a los que nadie respaldaba. Luego, optó por gritar: “¡Súbanlo al carro! ¡Suban al Presidente!”.

    Eran las 10:20 a.m. y la Avenida Segunda, cerca del Teatro Nacional, era una mar de gente que marchaba contra la corrupción. Un mar de ticos que, justo en ese instante, vieron llegar al presidente Abel Pacheco. Él se bajó de su carro. Preguntó por los rectores de las universidades, para acompañarlos.

    Le dijeron que venían “como a 100 varas”. Partió a su encuentro. Pero ni 50 metros había avanzado, cuando se dio cuenta de que estaba rodeado, según relató, de “muchachos de extrema izquierda”. Ahí comenzaron los gritos: “¡Corrupto, corrupto! ¡Fuera, fuera, fuera!, ¡Vende Patrias! ¡Fuera los corruptos!”.

    Echeverría lo abrazó. La policía miraba incrédula. El representante de protocolo de Zapote, algo asustado, prefirió tomar distancia y caminar a unos pasos de su jefe.

    Los guardaespaldas comenzaron a rodear al gobernante y darle un “empujoncito” a quien se acercaba. Sobre todo a ese joven que abrazó al mandatario y le dijo: “¡Valores don Abel, hay que tener valores!”. El carro de Pacheco ya estaba en marcha. Rápido vino, rápido se fue.

    “¿Y todavía se atreve a venir el (…)”, grito alguien. “Estaba bien cabizbajo el Presidente”, comentó un tico.

    Horas más tarde, en Zapote, Pacheco sacó conclusiones. Dijo que no es “monedita de oro”, que “los que eran pueblo me aplaudieron”, que “el que le digan a uno corrupto, sin serlo, es doloroso” y que “si tuviera menos años, hubiera estado en ese grupo (de los que lo abuchearon)”.

    “Va jalando”

    Pacheco no fue el único. Metros más allá, en la Plaza de Democracia, la gente se alistaba para oír discursos de personalidades. En eso, alguien se percató de la presencia en la tarima del Contralor General, Alex Solís.

    La reacción popular fue inmediata, espontánea. En masa. Enorme. Brutal. Del alma.

    “¡Va jalando! ¡Jalá (…)! ¡Fuera, fuera!”, fueron algunos de los gritos que provocaron que, rápidamente, desapareciera Solís, investigado por supuestas firmas falsas y posible otorgamiento de créditos, utilizados para financiar el desplazamiento de personas a otros países en forma irregular.

    Solís dijo no entender la reacción popular. Comenzaba a llover. Ni Pacheco, ni Solís, retornarían al lugar.


    Para recordar

    Foto Flotante: 826733
    felicitado
    10: 25 a.m. El Fiscal General, Francisco Dall'Anese, recibió aplausos y felicitaciones durante la marcha de ayer. “Dall'Anese, el pueblo te agradece”, fue el grito más escuchado, mientras avanzaba en el recorrido por Avenida Segunda.
    Abelardo FONSECA/Al Día
    Foto Flotante: 826722
    malestar
    10:20 a.m El presidente Abel Pacheco quisó unirse a la marcha. Sin embargo, no contó con el apoyo del pueblo. Cinco minutos después ya se encontraba camino a Casa Presidencial.
    Jeffrey ARGUEDAS para/Al Día
    Foto Flotante: 826485
    ¡Lo que le esperaba!
    10:30 a.m El Contralor General Álex Solís caminaba con toda tranquilidad. Lo que no sabía es que, minutos después, sería retirado de la tarima principal, en la Plaza de la Democracia. “Yo le digo al pueblo que nunca en la vida le he quitado un cinco a los costarricenses”, dijo.
    Abelardo FONSECA/Al Día

    Foto Principal: 826833
    daños
    Un grupo de personas arremetió ayer contra el edificio de la Corporación Fischel, en Avenida Tercera. Tres personas fueron detenidas como sospechosos de participar en los disturbios.
    Allen CAMPOS/Al DíaAl Día

    La emprenden contra Fischel

    Tres detenidos

    Keneth ROJAS BARRANTES

    Colaboró la periodista Carmen Navarro

    Un pequeño grupo de personas arremetió ayer contra el edificio de la Corporación Fischel, costado nor-este del Correo. Causó daños en las afueras del inmueble y provocó el cierre de las actividades comerciales.

    Alfredo Brenes, Gerente General Corporativo de esa empresa, explicó que los ataques dejaron como resultado paredes rayadas y manchadas, tres ventanas quebradas, y daños a las puertas metálicas, pero ningún empleado sufrió golpes.

    “Condenamos definitivamente los hechos de vandalismo. Aquí en esta empresa, al igual que la gente que estaba afuera, somos trabajadores y hacemos una labor honesta para llevar sustento a nuestros hogares”, dijo Brenes.

    El funcionario catalogó los hechos como “ataques aislados”, provocados por algunos individuos que aprovecharon la marcha para cometer actos delictivos.

    La corporación tiene videos en los que se identifica a los atacantes. Los documentos serán entregados a sus abogados.

    Por su parte, Eduardo Guzmán, Jefe de la Policía Metropolitana, confirmó que tres mayores de edad fueron detenidos como sospechosos de participar en los disturbios.

    Dos son estudiantes de la Universidad de Costa Rica, de apellidos Arévalo y González, quienes fueron detenidos supuestamente por agredir a un policía de apellidos Solano Ureña.

    Tras ser interrogados en el Ministerio Público, fueron puestos en libertad. Sin embargo, se seguirá una investigación en su contra por la supuesta agresión y por daños a la propiedad privada. El otro sospechoso fue llevado a la Fiscalía Contravencional y ayer recuperó su libertad.

     

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