Una mujer con candela en los pies
Tras esta enfermera hay una atleta que entrega todo en la pista sin olvidar su norte: servir a otros. Neyssa Calvo Achoy
A las cuatro de la mañana corre por las calles de Curridabat y Zapote con traje deportivo y cuatro horas más tarde se pasea por los pasillos de la clínica Bíblica vistiendo el uniforme blanco del trabajo.
Lo que ocurre es que Adela Argüello -jefe de enfermería de ese centro médico- ama el atletismo, disciplina que retomó en 1991 tras una pausa de varios años y a pesar de que fumaba desde hacía 20. A estas alturas, eso la ha llevado, incluso, a correr la maratón de Estocolmo, uno de sus mayores logros.
Lo hizo el 4 de junio con una temperatura de ocho grados bajo cero y junto a 17 mil atletas más. Afirma que fue la única latinoamericana y que llegó a la meta en el puesto 541.
Para competir se había entrenado durante ocho meses en la playa y en el Cerro de la Muerte para acostumbrarse al frío que enfrentaría.
"Fue muy difícil, (en Estocolmo) hacía mucho viento, llovía y no estaba bien preparada. Solo quería hacer el recorrido en 4 horas o menos". Bajó el tiempo de seis a cinco minutos por kilómetro.
Nunca olvidará el momento en que entró al estadio y anunciaron su llegada por medio de altoparlantes.
Fue, dice, como si le hubieran puesto candela en los pies. "Rayé a todos los que tenía por delante y mi tiempo fue de 3 horas, 59 minutos, 54 segundos".
Desde ahora sueña con corrar otra maratón, quizás la de Noruega, que será en junio del año entrante.
De las 35 competencias en las cuales ha corrido guarda diversos recuerdos: medallas, fotos o el número de participación.
Dice que no le interesa llegar de primera, sólo cruzar la meta y hacer un buen tiempo. Lo que sí le interesa, y mucho, es el título de madre que le dan sus hijos: Andrea, de 22 años, Mariano, de 21, y Diego, de 20.
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Entre ellas
"A las mujeres les digo: valoren la vida, vivan el momento y busquen siempre la forma de superarse. Sientan amor y pasión."
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Siempre hacia adelante
Pasos firmes
Nació en San José y creció con dos tías porque sus padres consideraron que era lo mejor. Eso la obligó a ser independiente y a luchar hasta cumplir todos los sueños.
Para arriba
Trabajó durante 10 años en el Hospital Psiquiátrico y en 1991 ingresó a la Clínica Bíblica donde ascendió hasta llegar a ser la directora de enfermería.
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