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¿Tiene permiso? El cuestionado sacerdote estadounidense Alfred Prado, desfiló ayer en la procesión que salió desde el Santuario de San Isidro de Grecia. José RIVERA/Al Día
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"Vidente" tiene dos denuncias
Procesiones ayer en santuario de Grecia José Ricardo CARBALLO, enviado Mónica UMAÑA D. monicau@aldia.co.cr
San Isidro de Grecia. A la denuncia hecha por una mujer estadounidense contra el supuesto "vidente" del santuario de Grecia, Juan Pablo Delgado, se le unió otra denuncia planteada por un taxista de la zona.
Álvaro Zamora, de 49 años, denunció ante las autoridades al supuesto "vidente" por agresión, pues en al menos tres ocasiones intentó atropellarlo, y en otro momento frenó su carro de golpe, para hacer que Zamora lo golpeara por detrás.
"Estos problemas se vienen dando desde hace casi un año, y hace 22 días fue el encuentro más reciente, cuando el OIJ me pidió ayuda para ubicarlo, lo que permitió que el lunes pasado lo detuvieran en La Victoria de Grecia, y le impusieron medidas cautelares por las denuncias", relató ayer Zamora.
"Juan Pablo manipula con la fe a las personas, pero nunca da la cara por sus propios actos, sino que pone a otras personas a responder. Su mayor interés es tener dinero", señaló Zamora.
La estadounidense Alicia Selva Treviño denunció a Delgado por agresión con arma de fuego, daños y usurpación, y la Fiscalía de Grecia abrió una investigación contra el "vidente", de 25 años.
La mujer, que regresó a Texas, Estados Unidos, pertenecía a la "Asociación de la Mujer Vestida de Sol" y desertó a mediados del 2004, tras ser atacada por una turba. El "vidente" le comunicó a Selva que "por mandato de la Virgen" tenía que depositar $4.500 (¢2,1 millones), al haber cometido un supuesto pecado de soberbia.
Al Día visitó ayer a las 10:00 a.m. el santuario en Grecia. Sin embargo, una mujer que no quiso identificarse dijo que no se iban a referir a las denuncias contra de Delgado.
Un grupo de unas 50 personas -entre niños, jóvenes y adultos- participaron en una procesión, incluyendo al sacerdote Alfred Prado, sobre quien pesan acusaciones por presuntos abusos sexuales contra menores.
El sacerdote viajaba en un lujoso vehículo doble tracción, y cada vez que se detenían para rezar, se bajaba del automóvil.
Cuando Al Día intentó conversar con el sacerdote estadounidense, los miembros del Santuario impidieron acercarse al religioso.
En octubre del 2003, el director de la Orden de los Oblatos, padre David Kelerd, aseguró a Al Día que mantienen en trámite el proceso para separar a Prado de la orden.
"Tenemos serios problemas con el padre Prado. Él no tiene permiso para estar en Costa Rica", señaló Kelerd vía telefónica, desde Washington en esa ocasión.
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