San José Costa Rica. Edición del 20/noviembre/2005. Ir a Al Día
 

Matemático El profe que deja huella

Hace cinco años, se dio a la tarea de crear su propia fórmula para enseñar matemática a jóvenes invidentes

NEYSSA M. CALVO ACHOY

Eduardo Badilla tiene muy claro que para alcanzar lo que se quiere hay que trabajar duro y a la perfección.

Así fue como él, hace cinco años, concentró sus neuronas en desarrollar y poner en práctica sus propios métodos de enseñanza de la matemática a 57 jóvenes invidentes del Instituto Hellen Keller.

Su propuesta la ha dado a conocer fuera del país con el interés de ayudar a otros.

Una experiencia que lo llena profesionalmente porque hasta ahora no existía material didáctico para ellos. También lo satisface personalmente, pues descubrió la calidad humana de sus alumnos.

Este jueves, la Universidad Nacional (UNA) aplaudió su labor en el Keller y lo distinguió como estudiante modelo, algo que hubiera disfrutado su madre ya fallecida, María Claudia, una campesina de la zona de Puriscal que siempre lo motivó a estudiar.

Esa distinción vale oro para este puriscaleño, porque le recuerda cuando caminaba por horas para ir al "cole", un esfuerzo propio y familiar.

Ya en la UNA, tuvo también que esforzarse para sacar buenos promedios y así mantener la beca universitaria.

Afortunadamente, a él siempre le gustó estudiar y, según cuenta, todo lo que hacía tenía que ser perfecto.

Su mundo, dice Eduardo, siempre había girado alrededor de los números, hasta que la vida lo puso en el 2000 en las aulas del Keller.

Se convirtió en el primer educador que llegó a ese centro para enseñar algo más que sumar, restar, dividir y multiplicar.

El primer día que impartió lecciones, se dio cuenta de que no tenía las armas para enseñar, lo cual no lo desanimó, más bien lo alentó a buscar una receta mágica para ayudar a sus chicos.

Lo primero que hizo fue aprender Braille (sistema para personas ciegas o deficiencia visual) y que luego utilizó para transcribir los contenidos de la asignatura que vería en clase.

"Traté de comprenderlos y usé el tacto para enseñar. Les daba en Braille el material y yo mismo los resolvía con los ojos cerrados. Es increíble tomar una figura y estudiarla".

Eduardo no trabajó este año en el Keller; espera regresar en el 2006 para enseñar lo que le gusta: "mate".

Para ellos

Deseo que las personas con discapacidad visual tengan un libro donde puedan consultar y encontrarle el gusto a la matemática. Quiero ayudar a quienes no tienen acceso a la educación.

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/ JOSÉ RIVERA Al Día

 
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