María José Ávila, Campeona nacional de cuadracross
"Lo llevo en la sangre"
Una niña de 13 años ha sido número uno en cinco competencias, y en cada una sintió la adrenalina correr por sus venas Neyssa M. CALVO ACHOY
María José usa el pelo amarrado, jeans y tenis color rosa, como cualquier otra niña de 13 años; sin embargo, cuando se sube a su cuadraciclo levanta el polvo, se convierte en una profesional y se impone, incluso, sobre los hombres de su edad.
Hace ocho días, alcanzó la meta que se propuso este año: ser la campeona nacional de cuadracross, en la categoría 80 cc, y demostrar una vez más su pasión por las ruedas.
Este logro se suma a otros cuatro campeonatos y dos subcampeonatos que ha ganado en ocho años.
Es algo que trae en la sangre, pues según cuenta, desde que compitió por primera vez sintió que lo suyo tiene cuatro llantas.
"Quizá lo traigo en la sangre, porque a papá (Édgar Ávila) y a dos tíos les gustan los motores, ellos han competido", cuenta.
Don Édgar no solo es el padre y entrenador personal de María José, también es su amigo y compañero de viaje, cuando anda en bicicleta los fines de semana.
Los entrenamientos no fueron tan intensos este año, pues no quería que interfirieran con sus estudios académicos, en el Saint Clare, en Tres Ríos.
Sentir la presión de otro competidor a su lado no es sencillo, en especial, porque muchos "creen que una mujer no tiene derecho a ganarle a un hombre. He visto papás regañar a sus hijos cuando los he vencido", comenta.
Cuando decidió entrar a las carreras, se dio cuenta de que era la única mujer en ese deporte; lejos de atemorizarse, se sintió con ánimos para continuar adelante.
Ha recibido empujones y lesiones severas en la pista, pero no imagina el futuro haciendo otra cosa.
El año pasado, en agosto, sufrió un accidente en la línea de salida y se lastimó un brazo. Estuvo internada un día y quedó fuera de las competencias dos meses.
"Cuando me llevaban al hospital en ambulancia, papá me preguntó si volvería a correr, y le dije sí, porque eso se lleva en la sangre".
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Con garra
Lo mejor ha sido ganar cuando se sabe que otros tienen máquinas con motores más potentes. Las mujeres deben animarse a hacer lo que les gusta, sobre todo, cuando saben que lo hacen bien.
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