Carlos "Porcionzón" Ramos, Humorista
Risas a todo cachete Isaac Lobo
"Mi mamá siempre me decía: 'si no estudiás terminarás siendo un charlatán'... y ¡diay, no va pegando!", vacila Carlos "El Porcionzón" Ramos y suelta una sonora carcajada que hace relucir más sus cachetes.
Como folclorista urbano, o legítimo "pachucazo", él ha sabido ganarse el cariño de todos. ¿La razón? "Lo que pasa es que todos llevamos un pachuco adentro", dice.
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"A mí no me asusta nada, porque vengo de asustar. Trabajé haciendo de todo y ahora me va bien"
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Carlos nació en una familia humilde y numerosa, algo que hizo de él un legítimo "pulseador". Trabajó haciendo de todo (ahora posee una empresa de venta de llantas) hasta que la "Dulce Vida" lo lanzó a la fama y el "El Chinamo" se encargó de meterlo en miles de hogares cada Navidad desde hace cuatro años.
Es padre de cuatro hijos, un enamorado empedernido y hombre caricatura (no se sabe qué hace reír más, si sus chistes o sus muecas).
¿Cómo fue de pequeñito?
Mi infancia transcurrió en Paso Ancho, en los barrios del sur, pura crema y nata. Nací en el San Juan De Dios, un sábado al mediodía, o sea que nací un día festivo. Mi infancia fue muy linda, aunque muy pobre, éramos 16 hijos, uno ya no vive.
¿Terminó los estudios?
Estuve en el Liceo de Costa Rica hasta tercer año, no seguí porque tenía que trabajar.
¿En que trabajó?
Hice de todo: fui cantinero, cuidaba carros, vendí chances, periódicos, fui fotógrafo callejero, conseguía un señor gordo y lo vestía de Colacho en diciembre y lavé platos en el restaurante Sirus.
¿Cuándo se dio cuenta de que servía para los chistes?
Tenía aptitudes humorísticas desde pequeñito, bueno, desde carajillo, porque me quedé chiquitillo. Me hacían rueda para que les contara chistes.
¿Quién lo influenció?
Vendía papas tostadas y helados en plaza González Víquez y luego en Zapote y me quedaba viendo a Carmen Granados y a Olegario (Mena) y quería compartir con ellos. Por dicha cumplí el sueño.
¿De quién heredó el humor?
De mi mamá. En cama, enfermita, llegamos todos los hijos y dijo: "qué poco de pegas".
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