Paulo Wanchope, futbolista
Al natural
Regresa a su tierra y a su casa, con 10 años de experiencia a cuestas. Ahora lo hace todo pensando en su familia y sueña con dar clases de fútbol para que los jóvenes ticos puedan jugar en Europa Jéssica I. MONTERO S.
Hay que ver a Paulo César Wanchope libre de la presión que ejercen los 90 minutos de juego.
Sin la cancha como escudo, nos muestra otros rostros, poco conocidos por sus fanáticos: la de esposo enamorado, padre sobreprotector, modelo de revista, empresario emprendedor y, ante todo, un ser humano que quiere que lo recuerden por su trabajo y honestidad. Así se mostró a VIP, como nunca antes lo había hecho.
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"No se le puede caer bien a todos, pero me gustaría que me recuerden como un hombre honesto y buen deportista"
"A mi esposa le gusta dar entrevistas, pero yo no quiero exponerlas. Pasan tantas cosas en la calle..."
"Hay jugadores que ponen una barrera porque creen que conmigo no se vacila. Yo trato de mostrarles lo contrario"
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Está feliz, se le nota. Regresar a Costa Rica es una fuente de esperanza para el delantero que rechazó ofertas extranjeras para ponerse en forma, darlo todo en la Copa del Mundo y recuperar su nivel internacional.
"Me gustaría estar con Heredia mientras llega el Mundial. Ojalá me toque jugarlo y volver después a Inglaterra, para que a mi hija Pamela le den la doble nacionalidad; para esto solo le falta un año"
Eso sí, él sabe que también existe la posibilidad de que después del Mundial se quede en Costa Rica y por eso ya escogió un centro educativo que reúne kínder, escuela y colegio, para que vaya su niñita de tres años.
Enamorado
Paulo no pierde de vista a su hija ni un segundo. "Sí, soy sobreprotector, pero si los papás no cuidamos a nuestros hijos, ¿quién lo va a hacer por nosotros?"
Lo que pasa es que ahora Chope está convertido en "don Paulo" y para él todo tiene que ver con la pequeña y con Brenda Carballo, su esposa.
"Eso es lo que más ha cambiado para mí en este tiempo: Ahora pienso en el futuro y en tratar de darle a ellas lo mejor. Además, soy muy dependiente de mi esposa, después de haber sido totalmente independiente durante años", señala.
Se confiesa muy celoso y dice que Brenda también lo es, aunque ella no lo acepte.
"De los dos, ella es la más cariñosa y la más chineadora", dice con cara de enamorado.
La pareja se conoció cuando ella tenía 15 años y él 19, poco antes de que le ofrecieran jugar en Europa.
Se casaron el 26 de mayo del 2001, y Pamela llegó el 18 de enero del 2003. Ellas son sus fanáticas número uno.
¿Modelo yo? ¡No!
Gracias a sus mujeres, hace muchos años que a Wanchope se le pasó el mal de patria y a pesar de que esta tierra sí le hace falta, disfruta mucho la posibilidad de conocer cosas diferentes y de hacer amigos fuera de nuestras fronteras.
De hecho, cuenta su esposa, mientras jugaba en Inglaterra le llegaron cartas de todas partes del mundo, entre estas muchos mensajes de mujeres bastante "amistosas". Ella lo dice sin mostrar molestia y asegura que su esposo no es mujeriego ni callejero.
Chope resulta más bien reservado hasta el extremo: hace algunos años le hicieron varias propuestas para que trabajara en modelaje y él las rechazó todas. "Uno tiene que ubicarse", explica con una sonrisa.
Por suerte no le hace falta el dinero adicional que representaban esos trabajos. Sus goles le han brindado salarios muy jugosos, que le dan estabilidad económica y, por supuesto, más de un problema.
"Una vez me escribió una pareja de San Carlos, que acababan de casarse; ella tenía 24 años y el 28. En la carta me decían que, como yo ganaba bien, podía ayudarlos a construir su casa. Es muy raro que algunas personas piensen que pueden pedir esas cosas"
Además, en nuestro país muchas veces han intentado cobrarle de más cuando se dan cuenta de quién es él, por eso les pide a sus familiares que hagan las compras.
Pero en muchos lugares sí es un beneficio hacerse acompañar de una estrella de fútbol, por ejemplo, en los hoteles: el Marriot nos prestó con mucho gusto sus instalaciones para conversar con Chope lejos de los estadios y los camerinos.
A largo plazo
Paulo y su familia saben que la fama no durará mucho tiempo y por eso, él tiene pensado estudiar para ser entrenador en Europa y venir a formar jugadores en Costa Rica.
"Tengo dos cosas en mente: entrenar profesionales o preparar a los jóvenes, buscar talentos, pulirlos y enseñarles lo que uno debe hacer para llegar a un equipo en Europa y mantenerse allá por un buen tiempo", dice ilusionado.
Pero para eso falta bastante, porque primero está la posibilidad del Mundial en Alemania y después, el deseo de tener otro hijo. "Ella quiere tener solo dos, yo quiero tener tres, así que estamos en negociaciones ¡Ya ve! ¡hasta en eso hay que negociar!", dice entre risas.
Sin importar cuántos sean, los niños crecerán con el peso del apellido de su padre, igual que lo hizo Paulo.
"Que los papás sean gente muy conocida puede abrir puertas, pero lo importante es valerse por sí mismo", dice con tono serio.
Además, les tocará vivir con las críticas a las que se enfrentan todos los días los futbolistas, pero para Paulo, el principal reto es darle el ejemplo a su pequeña y a los que vengan.
"Ahora está pequeña y no se da cuenta de esas cosas y ya cuando esté grande voy a estar retirado.
Obviamente no soy perfecto y siempre habrá alguien que critique, pero ojalá también se digan cosas buenas de mí y de mi trabajo".
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Ojos de esposa
Familia
Aunque Paulo es el menor de tres hermanos, a todos los tratan igual en su casa. Solo la mamá lo sigue viendo como su bebito.
Conquista
La verdad, no tuvo que hacer mucho para conquistarme porque apenas lo vi, me encantó.
Comida
Su favorita es el "rice and beans" que hace la mamá, pero cuando estamos fuera del país disfruta del que yo hago. También le encanta la pizza.
Música
En el carro anda salsa, le encantan las canciones viejas de Marc Anthony y Rubén Blades, pero también le gustan otros ritmos.
Ropa
Él tiene sus gustos muy definidos y yo lo ayudo a comprar: las camisas tienen que ser angostas en la cintura, y me encanta verlo de café, negro y blanco. Los pantalones son un problema, porque tiene las piernas largas y gruesas, con la cintura pequeña. No le gustan muy anchos ni tubo.
Como papá
Es muy chineador, está enamorado de su hija y ella de él. Pamela es una gran bendición.
Honor
Durante la ceremonia en la que le dieron la ciudadanía inglesa, los abogados usaron las pelucas tradicionales. En medio de la actividad le agradecieron sus aportes al fútbol inglés y al país. Fue algo muy emocionante.
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