Yalile Nassar de Camacho, floricultora
¡Güipipía qué flores!
Fundó el Club de Jardines de Liberia hace 48 años y, como buena maestra, enseña a otros a tener amor por las plantas y los árboles que crecen en la pampa guanacasteca Neyssa M. Calvo Achoy
Cuando doña Yalile Nassar de Camacho habla de la plantas, lo hace con tal propiedad que nadie dudaría de que ella es hija de la Madre Naturaleza.
Su amor por las flores es más que evidente, basta ver cómo cuida el jardín que tiene en su casa, en San Pedro de Montes de Oca.
La pasión que siente por las plantas llevó a esta maestra pensionada a fundar el Club de Jardines de Liberia en 1958. Desde 1974 es miembro del Club de Jardines de Costa Rica, del cual llegó a ser presidenta en el 2000. Actualmente, ocupa la secretaría de esta agrupación.
Esta emprendedora mujer asegura que heredó de su esposo, el ingeniero agrónomo Carlos Camacho, el interés por la naturaleza.
Fue él, manifiesta, quien le enseñó a luchar contra la tala indiscriminada de árboles. Camacho murió hace 20 años, pero su obra sigue dando frutos todavía hoy.
Juntos llegaron a las tierras del sabanero, en el 58, cuando aún sus tres hijos -Gerardo, Carlos y Fernando- eran pequeños.
Aunque creció en Turrialba, ella se enamoró de la pampa. Ahí, se propuso inculcar la idea de sembrar para que las futuras generaciones pudieran disfrutar de la belleza de las flores y las plantas.
Además, se dedicó a infundir en los liberianos la importancia de conservar y limpiar nuestros ríos.
Esta dama, de 75 años, no oculta su secreto para mantener un jardín hermoso.
En las mañanas, le pone a sus plantas música instrumental para inyectarles vida y lograr que se vean "bellas y radiantes".
También les echa agüita, las coloca donde les dé la luz y siempre en el rincón donde les gusta vivir.
"Hay que observarlas. Si no florecen o se les queman las hojas, intente cambiarlas de sitio hasta encontrar el lugar donde prosperen".
Ella acostumbra hablarles y halagarlas cuando tienen hojas o flores nuevas. A esta maestra pensionada le gustan todas las plantas, aunque le atraen más las tropicales, como las heliconias de diferentes formas, tamaños y colores.
Si alguien le pide consejo, no titubea en darlo y de inmediato empieza a mencionar, como si fuera una biblioteca, los nombres de las flores, ¡hasta sabe a cuáles les gusta el sol y cuáles prefieren estar bajo la sombra!
¿Su sueño? Ver árboles y flores sembrados en todos los barrios del país para que los disfruten los niños.
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Filosofía
Un secreto
Vivir con intensidad cada día y ejercitar la mente leyendo o haciendo lo que a uno más le gusta.
Un consejo
Inculcar en los jóvenes el deseo de conservar la naturaleza, para así garantizarle vida a las próximas generaciones.
Un regalo
Los nueve nietos que me dieron mis hijos, a quienes amo con todo mi corazón.
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