Gabriel Garro, modelo
Levanta pasiones
Este joven de 20 años descubrió por casualidad el mundo de la alta costura y se perfila como el mejor de nuestro país Isaac Lobo
Recibe piropos de todo tipo, desde muy atrevidos hasta inocentes. Se los dicen las jovencitas, las maduras y hasta señoras que peinan canas, que lo admiran por su apariencia y su impresionante cuerpo atlético.
Gabriel Garro, consciente de esos sentimientos que despierta en las mujeres, explota sus dotes en el modelaje y para conquistar uno que otro corazón.
Garro es uno de los modelos más cotizados del país y triunfa, además, en China y España, pero, como dice él de forma modesta, “simplemente fue que me eché al agua, pues aquí hay mucho potencial”.
Fue la imagen de Puma y Dolce y Gabbana en el país asiático y en la Madre Patria de Gios Eppo y Cafeine.
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“El hombre por naturaleza siempre ataca, pero la mujer es la que decide. Cuando me gusta una chica, le sonrío”.
“La gente cree que todos los modelos son gays porque se cuidan mucho. En mi viaje, pude contarlos con los dedos de una mano”.
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Garro asegura que él es un estudiante de administración de empresas que llegó al mundo de las pasarelas por cosas del destino.
“Por ahora lo veo como un pasatiempo; no obstante, es un pasatiempo que se ha convertido casi que en una profesión, pues por el momento tuve que dejar la Universidad de Costa Rica”, cuenta.
Él es un muchacho tranquilo, apasionado del gimnasio y de comer bien, que sueña con ser piloto y estar al lado de una mujer que lo chinee al máximo.
Rompecorazones
¿Necesita un hombre atractivo saber conquistar? Garro afirma que sí, aunque es difícil de creer, porque le deben caer muchas admiradoras sedientas de modelo y músculos.
“El hombre por naturaleza siempre ataca, pero la mujer es la que decide”, asegura como todo un experto a sus 20 años.
“Soy tímido, cuesta que llegue a hablarle a una muchacha, pero si me gusta la vuelvo a ver y le sonrío”.
¿Y luego de la sonrisa qué? “Me atacan, claro, de todas las edades, desde ya bastantes grandes hasta jovencitas como yo”.
Asegura, además, que lo mejor que le ha resultado es entablar una conversación sincera y amena.
“Hay unas que no quieren ni hablar, van directo al grano y yo muy enojado por eso, seguro”, bromea.
Gabriel cuenta que antes de su viaje a China tenía novia, pero se quedó nueve meses y eso hizo que la perdiera.
“Fue una de las consecuencias de la lejanía. Estoy tranquilo, así soltero”.
Pero él tiene una mujer ideal en su mente, aunque es un tampoco pedigüeño.
“Me gustan que sean altas, de cuerpo normal, natural, que se vean ‘fitness’. No me importa si es macha o de pelo negro, lo importante es su forma de ser”.
Que sea cariñosa es un requisito fundamental. “Me encanta que me chineen, que sean súper atentas, de personalidad proactiva y por supuesto que les encante el ‘canchis canchis”.
El modelaje
Garro nunca se imaginó ser modelo, ni siquiera le pasaba por la mente. Cuando le llegó el momento de estar sobre una tarima, incluso, desfilaban junto a él una serie de prejuicios que con el tiempo ha ido eliminando.
“Siempre creí que un modelo no podía caminar y comer chicle al mismo tiempo. Pensaba que eran personas vacías, de poca cultura y hasta tontas... pero qué equivocado estaba”.
Él se dio cuenta de esto en su viaje a China. “Conocí muchachos que tenían una cultura amplia, pues habían viajado por todo el mundo y hasta hablaban seis idiomas”.
Garro pasa sus ratos libres conversando de muchos temas, con muchachos de su edad de Argentina, República Checa, España y Ucrania.
Otro de los prejuicios que tuvo que superar es el de las preferencias sexuales.
“Creen que todos los modelos son gays. Yo en mi viaje pude contar los que eran homosexuales con los dedos de una mano. Sí los hay, pero no son mayoría. Yo no soy gay, pero los respeto mucho”, explica.
Garro no solo recibe piropos de las mujeres, también de los hombres.
“Me dicen:
‘¡Qué guapo que estás o “¡Qué bien hecho!”
Muchos de los comentarios mal intencionados de la gente, dice, evidencian envidia.
“Que un hombre se cuide, no tiene nada de malo. Yo lo hago por mi trabajo. Me arreglo el pelo pues una marca de productos me patrocina, me hago faciales y masajes; además, voy al gimnasio cuatro veces a la semana durante tres horas”, comenta.
Gabriel pudo comprobar que en Europa es normal que los varones se hagan tratamientos en el cuerpo.
“No me considero metrosexual. Sí soy vanidoso, pero con medida; hasta puedo andar desarreglado en la calle, que no me importa”.
Del pretil a China
Gabriel recuerda con gracia cómo empezó todo.
“Estaba en la Universidad de Costa Rica y a la salida acompañé a unos amigos a una agencia de modelaje. Estando ahí, me pidieron que posara para la cámara. No quise al principio, pero al final me convencieron”.
A los dos meses, lo estaban llamando e hizo comerciales de Tosty y Ron Centenario. También estuvo en un anuncio junto a la modelo Leonora Jiménez y participó en desfiles de de la U Creativa y de Amanda Moncada.
“Me escogieron para representar al país como Míster Costa Rica en el Manhunt, en China, en noviembre pasado. Gané el título de más fotogénico y me quedé trabajando allá y en España”.
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Muy íntimo
Gabriel Garro Reinhardt
20 años.
1,86 metros
80 kilos
Estudia:
Administración de Empresas en la Universidad de Costa Rica.
Ojos:
Miel tentador
Castaño oscuro
Castaño oscuro
Pasatiempos:
Viajar, conocer otras culturas, deportes extremos, la aviación y el modelaje.
Lo bueno de él:
“Soy una persona abierta, con ganas de hacer las cosas bien y bastante luchadora”.
Lo malo:
“Perfeccionista y un poco terco”.
Signo:
Aries
Fecha de nacimiento:
10 de abril de 1986
Un deseo:
“Ser feliz”.
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