Guiselle López, presentadora
Ella es un ave fénix
Salió del abismo de la crítica y el escándalo, para volver a la televisión hermosa, radiante y dispuesta a pelear por su carrera Jéssica I. Montero Soto
Guiselle López llega a la cita a tiempo, perfectamente maquillada y esbozando una sonrisa.
El motivo del encuentro es conversar sobre su regreso a la televisión nacional, en el programa “Sin Complejos”.
Aunque desde el principio ella trata de bajarle intensidad al asunto, la verdad es que hablamos de un triunfo personal y profesional.
Hace más de un año, esta voluptuosa tica protagonizó dos encontronazos con la policía de Tránsito, por ir manejando con más alcohol en las venas del que permite la ley. Los hechos fueron el tema de conversación de muchos durante varios días y, como consecuencia, la despidieron del programa familiar “Sábado Feliz”, de canal 7.
“El que esté libre de pecado que tire la primera piedra”, dice al recordar sus errores y la forma como quedó expuesta por los medios de comunicación del país.
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“Esta vez, se van a quedar con las ganas de hablar mal de mí; voy a luchar para no repetir mis errores”.
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“Si hacemos un recuento, todos somos iguales, todos hemos hecho cosas que no están bien. Soy la misma, pero con más precaución”, señala con un dejo de reto en su voz.
Guiselle dice que está lista para dar la cara, luchar contra las críticas y, sobre todo, con la que considera su principal compañera en el medio del espectáculo: la envidia.
“Sé que suena petulante y arrogante, pero la verdad es que soy muy envidiada y detrás de muchas cosas que se dijeron hubo mala intención”, subraya la rubia.
En paz
Sus nuevas obligaciones le resultan muy sencillas, pues se parecen mucho a lo que hacía antes de salir de la tele. Unas cuantas variaciones en el estilo del programa son las que hacen la diferencia, pero “Sin Complejos” también es un programa familiar, por lo que debe cuidar su imagen, y está segura de que nada del pasado afecta lo que el público opina de ella.
“Para que la gente se quede con una mala imagen de uno, tendría que ser por algo muy grave. Eso no pasó jamás conmigo, la gente me sigue saludando con cariño; yo estoy tranquila”, dice muy segura.
De hecho, cree que al final lo que pasó más bien le hizo un favor, pues ahora es más precavida... y recibió publicidad.
“Entiendo que la gente piensa que sabe quién soy y cómo soy, porque me ven en televisión y en los periódicos, pero ese es solo un lado de Guiselle. En la pantalla se ve una mujer agresiva físicamente, sexy, porque eso es lo que más vende, pero fuera soy muy tranquila, pasiva, cariñosa”, asegura.
Inmediatamente, la rubia aclara que no es una persona de dos caras, pues trata a la gente de la calle exactamente igual a la que se encuentra en la pantalla. “Soy sencilla, vacilona, jovial, eso no cambia cuando dejo de trabajar; sin embargo, la gente piensa que ando siempre ‘chingoleta’ y la verdad es que me gusta andar más tapadita”, afirma.
Esas cosas, más privadas, quedan para los que están cerca: su mamá, su hermano, sus amigos y su novio, el bailarín de Zona 4, William Santamaría.
Con ellos, comparte el gusto por la pantalla chica, pues su mamá siempre le recuerda que de chiquita la descubría cantando y bailando frente al espejo, con un cepillo de cabello como micrófono.
La pequeña conductora sabe que su sueño de estar en el espectáculo llegó de la mano de su belleza física, pero está consciente de que esta no se quedará por mucho tiempo.
Sin embargo, Guiselle asegura que no le teme a la vejez. “Acepto que tener arruguitas no debe ser muy bonito, pero estar con la pareja, con hijos y con toda la experiencia que dan los años, eso sí debe ser algo precioso”, asegura.
En ese saco lleno de experiencia, acumula lo que pasó con su salida de “Sábado Feliz”. “Las cosas pasan para aprender. Lo acepto como venga”.
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A que usted no sabía que...
Travesura
“Una vez, cuando tenía siete años, fui al supermercado con mi mamá y me eché un juguete al bolso. Llegamos a la casa y me puse a jugar, pero apenas mami se dio cuenta, me llevó a devolverlo. Fue la vergüenza más grande que he pasado, y aprendí mucho”.
Boda
“¡Claro que quiero casarme de largo y de blanco! (risas). Creo que ese es el sueño de todas las mujeres, que desde chiquititas jugamos a las muñecas y de casita. También quiero tener hijos, solo que todavía no”.
Tristeza
“Mis papás se divorciaron cuando yo estaba muy pequeña y mi hermana mayor murió cuando apenas tenía 17 años. Desde entonces y hasta la fecha, mi mamá y mi hermano me chinean como si yo fuera hija única”.
Cirugías
“La única cirugía que me he hecho es el aumento del busto, y creo que en un par de años me va a tocar hacérmela otra vez. En eso, yo soy muy clara. Cuando me haga cualquier cosa lo voy a decir. Me hace muchísima gracia oír cuando dicen que me relleno los labios o que me puse más trasero: si vieran a mis sobrinitas o hubieran conocido a mi hermana, verían que todas en la familia somos así, como negras”.
Proyecto
“Tengo todo listo para poner una tienda en diciembre, en un centro comercial del Área Metropolitana. Quiero pensar en el futuro y esta puede ser una buena entrada”.
Bailarina
“Nunca sería bailarina como William, ¡porque no bailo ni los ojos!”.
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Fotos: Manuel Vega Vestuario: KModa y maquillaje: Sigma /Al Da
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Cambios Su apariencia ha pasado de chiquita buena a mujer sexy, luego musculosa y de cabello oscuro. Fotos: Archivo /Al Da
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