Sábado 26 de abril de 2008, San José, Costa Rica
Nacionales | Enérgica protesta de Costa Rica / Peor roce diplomático con EE. UU. en tiempos recientes
Lío por detención de Dall’Anese en Miami
Embajada de los Estados Unidos lamentó el incidente, ofreció disculpas al Gobierno de Costa Rica y dijo que están investigando
  • AlDia.co.cr
    El Fiscal explicó ayer lo sucedido en Miami. Francisco Rodríguez.

Erick Carvajal M.
Colaboraron: Ronny Rojas, Yensy Aguilar y Pablo Aguilar.
ecarvajal@aldia.co.cr

El fiscal general, Francisco Dall’Anese, denunció ayer haber sido detenido e interrogado arbitrariamente, el miércoles pasado, en el aeropuerto de Miami, lo cual provocó una fuerte reacción del Gobierno de Costa Rica.

A Dall’Anese le tomaron huellas y le impidieron ingresar en misión oficial a ese país, donde se reuniría con un testigo quien podría aportar información sobre un caso de corrupción que se investiga en Costa Rica, contra un político, del cual, el Fiscal no reveló la identidad.

La Cancillería informó que el Gobierno elevó una enérgica protesta por “el trato improcedente e irrespetuoso” al que fue sometido Dall’Anese por las autoridades migratorias de ese país, en el Aeropuerto Internacional de Miami, “al ser detenido sin justificación ni explicación alguna”.

En la nota el Gobierno manifestó que “el trato es totalmente incomprensible e inaceptable” y que “este es un agravio a todos los costarricenses”.

“Lo que querían era obstaculizar la diligencia que se iba a hacer ante la Fiscalía de Fraudes de los Estados Unidos. Están protegiendo a alguien de los hechos que nosotros estamos investigando y que interesan a todos los costarricenses”, denunció el Fiscal.

EE. UU. se disculpa

La Embajada de los Estados Unidos emitió anoche un comunicado de prensa, enviado por Magda Siekert, encargada de relaciones públicas, donde lamentaron lo sucedido e informaron que están investigando.

Además, ofrecieron disculpas al Gobierno de Costa Rica.

“Podemos confirmar que se están tomando las acciones correctivas necesarias para prevenir este tipo de incidentes en el futuro”, dice el comunicado.

Según la Embajada, Dall’Anese fue sometido a una revisión rutinaria de seguridad. “Se efectúa, por lo general, cuando nombres similares se encuentran en el sistema de cómputo. En este caso particular, el procedimiento total tardó menos de una hora y, una vez que la confusión con el nombre se resolvió, se le permitió el ingreso al Sr. Dall’Anese”, informó la Embajada.

El comunicado señala que si la embajada hubiera estado informada del viaje de Dall’Anese se le habría extendido todas las cortesías de ingreso.

“Representantes del Departamento de Justicia han expresado sus sinceras disculpas al Sr. Dall’Anese, con quien han trabajado juntos en una significativa cantidad de investigaciones y que esperan no afecte la excelente labor en equipo realizada durante tanto tiempo”, indica el comunicado.

Información valiosa

Dall’Anese informó que hace más de un año se envió información valiosa a la Fiscalía Federal de Fraudes de los Estados Unidos que sirvió para detener, en el estado de Florida, a un ciudadano europeo, vinculado a una investigación de corrupción en ese país.

Ese europeo es clave también en otro caso de corrupción en el que está involucrado un político nacional, contra el cual no se ha encontrado prueba sólida hasta el día de hoy.

“El caso no tiene una fortaleza probatoria importante, ésta era la última esperanza para encontrar un acuerdo para investigar, en la actual situación quedamos igual que antes”, dijo Dall’Anese.

El Fiscal comentó que cuando llegó al aeropuerto de Miami, fue llamado por los altavoces para que se presentara en un mostrador de información.

Un oficial de aduanas y migración examinó el pasaporte oficial y la visa de ingreso a Estados Unidos adherida al pasaporte particular.

“Me preguntó por mi ocupación, el tiempo de mi estadía y el propósito de mi visita. Todas las preguntas fueron contestadas”, comentó Dall’Anese. Luego, le tomaron las huellas dactilares de los dedos índice izquierdo y derecho, y una fotografía.

“Fui llevado a otro salón lleno de personas donde, al menos, según pude observar, estaba una esposada y debidamente custodiada. Comprendí entonces que me encontraba detenido para alguna investigación. Y no se trata de semántica: estaba detenido, privado de mi libertad, con independencia de la terminología que ahora vayan a emplear las autoridades estadounidenses”, dijo.

Dall’Anese aseguró que las autoridades de los Estados Unidos no le dijeron por qué estaba detenido.

El Fiscal pide

Dall’Anese dijo a la Cancillería que, según su criterio, no es suficiente una disculpa de la Embajada de Estados Unidos para Costa Rica.

El Fiscal pide además que se imponga la responsabilidad penal a quienes lo hicieron víctima de privación de libertad en el Aeropuerto Internacional de Miami.

También que se indemnice al Gobierno de Costa Rica por los gastos del viaje en que se ha incurrido.

Aclaró que si eso no prospera, formulará la respectiva denuncia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Anteayer, le comunicaron a todos los fiscales del país que quedan suspendidos todos los cursos, coordinaciones y aquello que tenga con la Embajada de Estados Unidos y autoridades de ese país. “Los señores de los Estados Unidos mientras no resuelvan esto tendrán que ver cómo resuelven sus propios casos”, señaló.

Así fue la detención del fiscal Dall’Anese

En una carta enviada ayer a Bruno Stagno, ministro de Relaciones Exteriores, el fiscal general, Francisco Dall’Anese, detalla la forma como fue detenido en el aeropuerto de Miami.

A continuación un resumen de esa nota.

“En dicho salón (para personas detenidas en el aeropuerto de Miami) un oficial con absoluta prepotencia me ordenó sentarme ‘por razones de seguridad’. Unos treinta minutos después, fui llevado a un cubículo donde otro policía trató de interrogarme en inglés, por lo que le informé que solo hablo español y tengo derecho a que la diligencia se efectuara en mi idioma. Después de un rato dejaron a la fiscal Criss González ingresar al cubículo a acompañarme.

“Tuve un diálogo con un policía apellidado Vega, según pude leer en la placa dorada sobre el bolsillo derecho de su camisa, de una hora aproximadamente, en el que exigí ser informado del motivo de mi detención según lo dispone el artículo 7.4 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, pero me dijo tener órdenes superiores de no darme información alguna.

“En algún momento, un funcionario de protocolo (del aeropuerto) se presentó al cubículo donde me interrogaban y advirtió que afuera me esperaban los policías que me servían como escolta durante mi estadía en Miami. Tampoco valió nada esta información.

“Le hice ver (al policía Vega) que por mi condición de Fiscal General de Costa Rica me encontraba en los Estados Unidos para una reunión al día siguiente con fiscales federales de Fraudes en Miami. ‘Eso no interesa’, respondió.

“Insistí en que la arbitrariedad de que estaba siendo objeto no era tanto una ofensa para mí, sino para el Gobierno y pueblo de Costa Rica, ‘Eso no interesa’, seguía el policía.

“Exigí nuevamente ser informado del motivo de mi detención y, por primera vez, el policía Vega reaccionó diciéndome que había un aparente problema con algún homónimo costarricense.

“Le expliqué que en Costa Rica solo mi hijo y yo llevamos el mismo nombre, por lo que no estaba conforme con la explicación, y de nuevo exigí ser informado del motivo de mi detención. Entonces el policía Vega reiteró que no podía darme información. Le pregunté por la identidad de la autoridad superior, a lo que contestó: ‘comprenda que si le digo me quedo sin empleo’.

“Aquí me di cuenta de que ante mi detención arbitraria y violatoria de mis derechos humanos, la Policía de los Estados Unidos ya había pretendido inventar un motivo (crear una razón, mentir sobre un homónimo) para justificar el abuso del que yo era víctima, por lo que sentí temor de que inventaran algo que me condujera a prisión.

“Entonces le dije al policía que nos ahorráramos tiempo, que me devolviera mis documentos y nos llevara a la línea aérea para regresar de inmediato a Costa Rica, en virtud de la ofensa que estaban haciendo a mi patria.

“Aquí vino la mayor sorpresa de todas: salió unos segundos, regresó con mis documentos y selló mi ingreso a los Estados Unidos, me los entregó, pero me acompañó a las oficinas de American Airlines para cerciorase de nuestro regreso a Costa Rica el día siguiente.

“Le dije que nos hospedaríamos en el hotel del aeropuerto y se despidió de nosotros. Esto es, autorizaron mi ingreso asegurándose de mi salida inmediata del país.

“En la habitación donde estuve hospedado (540) en el hotel del aeropuerto de Miami, no tenía salida internacional y, pese a mis quejas, nunca se me brindó ese servicio, debiendo hacer una llamada al país desde la habitación de la fiscal Criss González.

“En Costa Rica el director del ICD, Mauricio Boraschi, se enteró y trató de comunicarse conmigo al hotel, pero le respondieron que no había registro alguno con ese nombre”.

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