Deportes
Viernes 24 de febrero de 2012, Costa Rica
Pasión por el deporte

En San Carlos, Guápiles y ahora en San Marcos de Tarrazú, sufren con la llegada de las barras bravas

Desatan desmadre

Kenneth Hernández Cerdas

kenneth.hernandez@aldia.co.cr

La paz del pueblo se rompió de golpe. Sin llegar al mediodía, un grupo de aficionados con atuendos rojinegros ingresó al Palí de San Marcos de Tarrazú.

Aquella “visita” no era más que una emboscada para arrasar con lo que hubiera en los exhibidores, especialmente en el departamento de licores.

Botellas de Ron Centenario y latas de cerveza escondidas en los pantalones fueron parte del botín sustraído por al menos 30 fanáticos del equipo alajuelense.

La clientela común, literalmente se “espantó”, mientras los empleados del supermecado, atónitos, sólo observaron cómo saqueaban parte del comercio.

Sucedió el pasado domingo 29 de enero, día en que Alajuelense visitó Tarrazú para enfrentarse al Orión F.C. Faltaban tres horas para que el juego arrancara; cuando la Fuerza Pública llegó, el daño ya estaba consumado.

Este hecho delictivo forma parte del desmadre que regularmente provocan miembros de las barras bravas fuera del Valle Central.

¡Peligro a la vista!

“Hay que pensar más allá en traer a un equipo de fútbol a la zona. También debe darse seguridad”, expresó Luis Cruz, gerente del supermercado citado.

El empresario señaló que “la visita de estas barras en lugar de generar una venta, más bien genera un problema”.

“Mentira que vienen a hacerle barra al equipo, vienen desesperados a robar”, agregó César Fallas, dueño de la licorera Los Santos, quien también recibió la visita de los vándalos.

Así fue como San Marcos de Tarrazú se unió a la lista de lugares que suelen ser víctimas de estos grupos organizados.

Recientemente, otras zonas fueron sacudidas, particularmente, Guápiles y San Carlos salieron trasquilados, según relatos de los comerciantes locales.

“Ya uno sabe a lo que vienen. La gente les tiene miedo porque al ver esos “bichos”, todos raros, tatuados y con el pelo largo, asustan a cualquiera”, explicó, Javier Castro, jefe de seguridad del Supermercado Plaza, a un costado del estadio Ebal Rodríguez, en Guápiles centro.

En territorio norteño la historia no varía. En el pasado torneo Invierno hubo dos actos de violencia. Un grupo de fanáticos barrió con un supermercado antes de un partido frente a la Liga, y luego provocaron desmanes en un bar cercano al Carlos Ugalde Álvarez. “Para nosotros el mejor negocio es no atenderlos. Si llegan en montón sencillamente nos limpian”, opinó Gerardo Jara, del Súper La Esperanza, en Ciudad Quesada.

El domingo la Liga visita San Carlos y desde ya los comerciantes cruzan los dedos para que esta vez no se repita el caos.