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Alitas y Cerveza

Leonardo Pandolfo, fiel seguidor del tenis, el béisbol y sobre todo del baloncesto y el fútbol americano.

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NFL

La diferencia entre hablar y hablar de más

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FOTO: AP

En un deporte colectivo la comunicación es fundamental y para ello es necesario que los participantes se expresen. Normalmente hay dos tipos de jugadores: los buenos y los malos, sin embargo existe otra categoría: los que hablan hasta por los codos y los que no.

Hay deportistas que les gusta hablar antes, durante y después de los partidos y existen otros que aseguran que ellos, en la cancha, hablan con sus jugadas.

También están los típicos bocones, los especialistas en eso que los gringos denominan el trash talk -hablar basura- y que lo hacen durante el partido con el afán de desconcentrar al adversario y ganarle así el duelo mental.

Algunas personas no soportan a este tipo de deportistas que pasan hablando durante el partido, provocando hasta sacar de sus casillas al rival.

Me parece bien que hayan ese tipo de jugadores que pasan hablando, siempre y cuando mantengan el respeto. Le ponen un picante especial al juego, ya sea que se salgan con la suya o que el oponente los deje con la boca cerrada porque le ganó el enfrentamiento particular.

El esquinero -posición defensiva que se encarga de marcar a los receptores rivales en el futbol americano- de los Seattle Seahawks Richard Sherman, demostró el domingo que es el rey del trash talk de la NFL. Pero el muchachito excedió los límites del respeto y la conducta deportiva.

En el cierre del juego de campeonato ante los 49ers, Sherman realizó la jugada clave, al desviar un pase que iba hacia el receptor de San Francisco Michael Crabtree. Esa jugada le permitió a Seattle llegar al Super Bowl y por ende la eliminación de los 49ers.

Tras la jugada, el héroe llegó a provocar a Crabtree y este reaccionó con un empujón. Pero después del partido vino lo peor, cuando Sherman aseguró que él era el mejor en su posición y los 49ers se habían equivocado en esa jugada al buscar a un receptor mediocre que estaba siendo marcado por el mejor de toda la NFL.

A esto yo le llamo "hablar de más", nada justifica una conducta así, ni siquiera ser el "héroe" que colocó a Seattle en la disputa por el título.

Nada justifica una conducta así, ni si quiera ser el responsable de la jugada que colocó a Seattle en la disputa por el título.

Ahora en el próximo 2 de febrero –si el clima lo permite- Sherman tendrá que sostener en la cancha esa habladuría y lo tendrá que hacerlo ante la mejor ofensiva de la NFL y sobre todo ante Peyton Manning, uno de los mejores mariscales de campo en toda la historia, que aunque no se calla durante todo un partido, representa la posición antagónica de Sherman.

Como un verdadero mariscal de campo y líder de la ofensiva, Manning está en constante comunicación con sus compañeros e incluso un código verbal que solo ellos entienden.

Habrá que ver quien logra imponerse, si el bocón o el mariscal, que dicho sea de paso puede simplemente ignorar al defensivo y enviar pases a los otros receptores que estén en la cancha.

No voy a dar un pronóstico –al menos todavía- pero la tarea más complicada será para Sherman, pues tiene que respaldar mucha hablada, mientras que Manning ya tiene un anillo de campeón y un lugar asegurado en el Salón de la Fama.

¡Suerte Sherman!

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