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Sele prepara el mejor comercial

Comercial: una gota de sudor se desliza por la frente de Pinto; Joel se barre ya sin fuerzas sobre el avance rival; Bryan se levanta de una falta no sancionada; Wanchope mira el reloj en su muñeca; Celso regresa renqueando; un rival penetra la zaga tica y con un par de gambetas elude dos piernas, justo antes del remate. La pelota va quemando césped, en dirección al poste, quizás al gol, cuando a punto de cruzar la línea es rozada por la punta del guante roto del arquero.

El balón sale desviado. La estrella contrincante se lleva las manos a la cabeza; y el árbitro, el pito a la boca. Terminó el partido y la hazaña es tica.

No hay mejor comercial que ese, si se filma en la cancha. El resto es poca cosa, incluyendo vallas, promociones, anuncios, bien aprovechados por aquellos cuya gloria es pasajera. El que pueden grabar en Brasil, sin embargo, les daría más dinero, más fama y la gratitud de un pueblo.