Publicidad

MAGNÍFICOS

Pinto vs. Wanchope: ¡Empate!

Pinto es un erudito del futbol, un genio táctico, estudioso, trabajador y metódico.

Para que el organismo funcione correctamente, tan vital es el cerebro como el corazón, los demás órganos, toda la anatomía, ¡el cuerpo en sí!, así como la relación entre cada parte. Igual sucede en las estructuras sociales, llámense como se llamen, empresa, institución o equipo de futbol.

El mérito del cerebro de la Selección Nacional en Brasil 2014 es incuestionable. Pinto es un erudito del futbol, un genio táctico, estudioso, trabajador y metódico.

Nada más humillante que lo venzan a uno con sus propias armas. Y eso le hizo Costa Rica a Uruguay, anotándole dos golazos de contragolpe (especialidad charrúa) y uno más de cabeza, siendo el juego aéreo orgullo nacional de La Celeste. Pero faltaba alcanzar la gloria, la obra maestra de don Jorge Luis, el partido contra Italia.

Diseñado con precisión ingenieril, Costa Rica aisló al mago Pirlo, desbaratándoles los circuitos creativos a los tetracampeones y ganándoles con merecimiento. Luego, sobreviviría al 11 contra 10 ante Grecia, en parte gracias a un reacomodo zonal muy compacto (que ya había probado en el fogueo contra Irlanda), y dejó en cero a la Naranja Mecánica, aunque en ese cotejo, seamos sinceros, la “sele” sí fue superada futbolísticamente.

El achique, el desboble, la presión en momentos y puntos específicos, el repliegue, la cobertura, el manejo de tiempos y espacios, el ataque puntual a las debilidades de cada rival, todo se manejó bien desde el cerebro, pero... ¿Qué se hace con buenas ideas si no hay cómo ejecutarlas?

Ahí es donde entra Paulo César Wanchope, el corazón del equipo. Sin su intervención, la tricolor pudo ser como la Francia de Sudáfrica 2010 al mando de Raymond Domenech. ¿Se acuerdan? Los galos, entonces vigentes subcampeones del orbe, sufrieron un paro de labores de los futbolistas en pleno mundial, en vísperas del último partido de la primera ronda. Por discrepancias con su seleccionador, las estrellas se negaron a entrenar.

Entonces, por más buenos que fuesen los planteamientos del cerebro (Domenech), en tal ambiente, era imposible que las cosas salieran bien. Se había perdido el corazón. Infarto al miocardio.

Francia se fue eliminada. A Costa Rica no le pasó. En los momentos de mayor dificultad, cuando se palpitaban amenazas de ruptura, estallidos internos por descontento, por broncas de diversa índole, siempre estuvo “Chope” llevando la voz de la calma, ¡la voz de la razón!, la voz de convencimiento para que los jugadores se entregaran al fin supremo: hacer el mejor mundial de la historia para Costa Rica.

Los jugadores se unieron, le hicieron caso al genio de Santander y detrás de eso estuvo Wanchope, junto con Gabelo, Marín, Perozzo y algunos líderes del equipo.Gracias, Pinto, por la estrategia; gracias, “Chope”, por propiciar la unidad y el máximo esfuerzo. Aunque no se soportasen, hicieron el trabajo juntos y el resultado habla por sí solo. ¡Gracias!