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Baldazos

Eduardo Baldares, narra fútbol, béisbol, baloncesto y transmitiría ping pong con tal de relatar, su gran pasión...

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Sorteo Mundial Brasil 2014

¡De cenicientas nos ha ido mejor!

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FOTO: Archivo

Cuando se espera menos, Costa Rica da más. Así ha sido desde 1989, cuando asistimos a nuestro primer sorteo mundialista.

¿Qué esperamos hoy, cuando se sabe que enfrentaremos a Italia, Uruguay e Inglaterra?

Con el corazón, palpitamos que Italia vuelva a fallar como en las Olimpiadas 1984 (victoria tica, 0-1, con gol de Rivers), que nos saquemos el clavo con Uruguay (después de eliminarnos por la mínima en el repechaje hacia Sudáfrica), y que les demos lecciones a los ingleses, inventores del fútbol.

¡Son tres campeones del mundo!

Claro está, el cerebro nos dice que es un grupo difícil, ¡el de la muerte!, donde partimos con las apuestas en contra... Entonces, sinceramente, esperamos poco. Muy poco. Cualquier punto. Cualquier gol... Sería ganancia.

¡Quizás sea mejor! Veamos por qué...

Italia 90

En 1989, cuando la lluvia de asteroides miniaturizada en las tómbolas nos hizo chocar contra Brasil, Suecia y Escocia, arrugamos la cara.

Las apuestas no eran sobre los resultados (victoria, empate, derrota), sino sobre cuántos goles nos iban a meter.

Sin embargo, los coterráneos de mis ancestros Phillips entonaron con sus gaitas las melancólicas melodías de la derrota, mientras que los vikingos, lejos de embestirnos con sus metálicas cornamentas, terminaron hechos partículas, no por el martillo de Thor, sino por aquella ráfaga "Medford, Medford, vamos Medford, Medford, Medford", la carrera hacia la gloria.

Brasil apenas y a penas nos ganó con un gol de carambola, Muller, Flores, Montero, las uñas de Gabelo y red. ¡Pasamos a segunda ronda!... Donde nos bajó de la nube Checoslovaquia.

Corea – Japón 2002

En cambio, para 2001 éramos la revelación, el equipo de más avance en FIFA, la potencial sorpresa. Y, encima, nos tocó jugar un grupo teóricamente asequible: Aparte del invencible Brasil, ahí estaba la súper potencia China (en tenis de mesa) y la desconocida Turquía.

Empero, se nos hizo un "arroz con mango". Enfrentamos a China como si fuese Brasil, con excesivo respeto, cálculo y hasta temor, principalmente en la primera parte y, cuando nos dimos cuenta de su debilidad, era tarde y solo le metimos dos, en lugar de la goleada que tanto íbamos a necesitar...

En cambio, a Brasil lo enfrentamos como si fuese China, de poder a poder, de tú a tú, sin complejos... Y pasó lo que tenía que pasar. Nos golearon. En un partido con similar cantidad de oportunidades de gol por equipo, Brasil hizo gala de su 90% de efectividad frente al marco... Y Costa Rica de su 20%.

En el medio, un disputado encontronazo con Turquía, donde la tuvimos en el último minuto para sentenciar la clasificación, pero a Winston Parks las piernas se le convirtieron en un plato de espagueti. Avanzaron Brasil y Turquía.

Todavía nos jalamos los cabellos (¿será por eso mi alopecia?). A Turquía le tocó Japón en octavos y Senegal en cuartos, antes de morder el polvo con Brasil en semifinales. ¡El camino más accesible de la historia de los mundiales, Japón y Senegal! Y pensar que Parks la tuvo para abrir la senda a semifinales. Pero no.

Alemania 2006

Aquella generación envejeció y para 2005 no abrigábamos tantas esperanzas de cara al sorteo. Sin embargo, se abrieron las puertas de la ilusión con el anuncio de los rivales: la local Alemania, nuestro conocido Ecuador y la venida a menos Polonia.

Curiosamente, pese al revés (4-2), el único partido decente fue el primero, contra los pánzers teutones, porque Ecuador nos noqueó (3-0) y Polonia nos sepultó (2-1). Tres derrotas y de vuelta a casa. Ruborizados, como penúltimos de la copa.

Hoy, recordamos aquellas sensaciones primarias al conocerse los rivales, las expectativas no cumplidas y la única certeza de no saber nada.

Eso sí -como apunte, no más-, Costa Rica se ha caracterizado por dar más cuando menos se espera. Y viceversa.

Y, ¿qué esperamos esta vez? Que Italia sufra otro traspié mundialista contra rivales inesperados (derrota contra Corea del Norte en 1966 y empates con Camerún en 1982 y Nueva Zelanda en 2010), que Inglaterra vuelva a perder contra un equipo de Concacaf (como en 1950, cuando cayó ante Estados Unidos) y que Uruguay sea eliminado por el equipo revelación, como le ocurrió en 2002, a manos de Senegal.

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