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Baldazos

Eduardo Baldares, narra fútbol, béisbol, baloncesto y transmitiría ping pong con tal de relatar, su gran pasión...

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Selección de Brasil y de Costa Rica

Romario y Jorge Luis Pinto

Lunes 6 de mayo, 2002. Romario da Souza Faría había sido el mejor definidor que estos ojos habían visto. Solo nombrarlo me golpeteaba las sienes "gol, gol, gol, gol".

Sin ser brasileño ni "torcedor" de la "canarinha", esperaba tenso la convocatoria de Luiz Felipe Scolari.

En ese entonces, editaba la sección deportiva de La República y le había asignado buen espacio a la nómina "verdeamarela", rival de Costa Rica solo semanas después, en el Mundial Corea – Japón.

F5... F5... ¡Carajo! ¿Llamará a Romario sí o no?

Entonces, apareció el cable internacional que esperaba. ¡El que esperábamos todos en la redacción! "Romario, fuera del Mundial".

¿Por qué?

Hubo diferentes reacciones entre los colegas. Los "cariocas" Cristian Williams y Susana Ruiz se entristecieron, pero el "argentino" Luis Fernando Rojas se alegró. En medio, el maestro Tano Pandolfo le vio el lado positivo, "es una buena noticia para Eric Lonis", en alusión al choque del 13 de junio siguiente (igual, sin Romario, Lonis tuvo que sacar cinco bolas del fondo).

En Brasil, se encendieron llamarones de protesta. ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?, se preguntaban prensa, analistas y afición...

Scolari explicó que la decisión de no llevarlo fue porque el delantero se negó a disputar la Copa América Colombia 2001, aduciendo que debía someterse a una cirugía en el ojo. No obstante, el artillero se fue con su club de entonces, Vasco da Gama, a disputar partidos en Ciudad de México y Cancún.

Lo grupal

Igual, no fue una decisión fácil para "Felipao", pero prevaleció lo colectivo. Si lo perdonaba, quizás, a lo mejor, quién sabe, talvez y solo talvez, "El Chapulín" podría haber hecho unos cuantos goles. Pero, al mismo tiempo, metía al vestuario la semilla de la discordia.

Otras figuras, iguales o más grandes que Romario, se habían puesto la camiseta. La habían sudado. Se habían presentado a las convocatorias. Se habían partido las piernas en las eliminatorias.

En cambio, Romario, no. Se ausentó de las verdes, pero sí quería estar en las maduras.

¿Era justo para Ronaldo, Ronaldinho, Rivaldo, Roberto Carlos y Cafú que "O Baixihno" se montara de última hora a la carroza del triunfo?

Scolari hizo su elección y el resultado fue: Brasil campeón mundial e invicto, con un 100% de rendimiento. El colectivo fue más importante que el individuo.

Tiquicia

Viajamos en el tiempo y el espacio, a Costa Rica, agosto de 2013...

¿Es justo para los legionarios más importantes, quienes siempre están dispuestos a ser convocados y vienen cuando los llaman, aceptar que quien ya fue castigado por presunto ausentismo injustificado tenga tan seguro su lugar como ellos?

¿Es tan bueno? ¿Marca tanta diferencia? ¿Es un Romario criollo?

¿Hay que aceptarle todas sus excusas? ¿Sin él son imposibles de lograr los objetivos?

¿No se mete en el vestuario la semilla de la discordia si se le siguen perdonando ausencias, si se le creé siempre sin mediar investigación?

¿No se corre el riesgo de que, pronto, más temprano que tarde, otros jugadores salgan con excusas como "me resfrié, "se me quebró la uña", "oriné muy amarillo", "me cortaron muy feo el pelo", "si él no va, yo tampoco"?

La respuesta la tiene el seleccionador nacional, Jorge Luis Pinto.

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