Publicidad

Baldazos

Eduardo Baldares, narra fútbol, béisbol, baloncesto y transmitiría ping pong con tal de relatar, su gran pasión...

ir a la lista de Blogs

Mundial Brasil 2014

Grecia bajo la lupa

FOTO: AFP

Nos tocó la fortuna de relatar los tres partidos de Grecia durante la primera ronda del Mundial, con el plus de compartir micrófonos con directores técnicos y curtidos comentaristas, así que les presentamos la radiografía resultante del rival de Costa Rica en los octavos de final.

El once helénico es un Caballo de Troya, que parece inofensivo, pero es formado por gruesos troncos que cuesta atravesar si se equivoca la modalidad del ataque.

Además, tiene escondidos recursos ofensivos con los que puede herir, como ya lo sufrió Costa de Marfil, costándole la eliminación.

Va de menos a más en el certamen, lo cual lo vuelve más peligroso. Perdió 3-0 con Colombia, empató heroicamente con Japón (la mayor parte del tiempo con 10 hombres) y venció con temple de espartanos a los marfileños, con gol en la agonía.

Colombia ya demostró como un equipo latino, fantasioso, cerebral, alegre, con gambeteadores y velocidad, puede doblegar a los griegos, inclusive ampliamente: Con paciencia.

Colombia, como Costa Rica, tiene más talento que Grecia. Tiene mejores jugadores. Pero, si se confía, el 0-0 se le puede alargar y, de ese sentimiento de superioridad, se puede caer al abismo, al otro extremo, cual es la desesperación.

Grecia puede meter el bus y toda la Acrópolis si le da la gana delante de su marco, con tal de obligar al rival a adelantar filas, dejarle espacios y propiciar el contragolpe, especialidad de los helenos.

Sin embargo, Colombia no mordió el anzuelo. De hecho, el DT Pekerman les dijo, “no quieren atacarnos, ¿no quieren la bola, pues, nosotros tampoco… tomen la bola y vean ustedes qué hacen con ella”.

Así, Grecia la tuvo más que Colombia, pero falló en salida, exhibió torpeza en el pie a pie y, entonces, presionada por Sánchez y Abel, la cedió en su mitad de campo.

Ya mano a mano, Cuadrado, James, Armero, Zúñiga, Ibarbo y hasta Teófilo marcaron diferencia y el 3 a 0 fue la lógica consecuencia.

El toque-toque les duele y así se produjeron los goles de Armero, James e incluso el  tanto marfileño, labrado entre Gervinho y Bony.

Contra Japón, simplemente se tiraron atrás y los nipones no tienen la magia latina para abrir estructuras rocosas como la griega, como tampoco la tiene Costa de Marfil, que a punta de potencia y fuerza trató de abrir a unos helénicos que también son muy físicos.

La receta, insisto, es jugar a la latina, con habilidad y picardía, pero ordenados y pacientes, no dejándoles espacios para contraatacar e hiriéndoles en momentos precisos, con paciencia, como lo hizo Colombia.

No deben olvidar los ticos que, en un partido cerrado, una genialidad puede marcar la diferencia, y tienen más lámparas por frotar los costarricenses en pies de Bryan, Campbell, Bolaños, Celso o el mismo Gamboa.

Ojo. No es que Grecia no tenga cierto talento también. El portero Karnezis es bueno por alto, aunque James demostró que rematándole esquineado, abajo, es batible.

Los centrales Manolas y Sokratis son corpulentos, pero la gambeta les hace daño, lo mismo que el espacio a las espaldas, mientras que los laterales son competentes, de ida y vuelta, tanto Torosidis como Cholevas.

En contención puede estar la clave. Maniatis y Kone cortan mucho, pero, asfixiados, son despojables del balón, y, más arriba, Salpingidis y Karagounis son batalladores, abarcan todo el ancho, procurando recuperaciones cerca del arco rival, para abastecer ya sea a Samaras o alguno de los contenciones y/o laterales. Pero son directos, de uno o dos pases en toque de primera, sin mayor retención.

Samaris, Gekas, Lazaros o el goleador lesionado, Mitroglu, son ases bajo la manga, peligrosos, pero nada del otro mundo.

Ese es el rival de Costa Rica. De la favorita Costa Rica, un equipo más talentoso, ¡pero que no se puede confiar!






Archivo