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Baldazos

Eduardo Baldares, narra fútbol, béisbol, baloncesto y transmitiría ping pong con tal de relatar, su gran pasión...

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Futbol Internacional

Ni 'Tiki Taka' ni anti­futbol

FOTO: AFP

Cambia, todo cambia.

Hace cuestión de meses, el clásico de clásicos de la dirección técnica mundial era Guardiola vs. Mourinho. Mourinho vs. Guardiola.

Guardiola, el evangelista del "Tiki Taka", apóstol del futbol de toque, del pase corto, del toma y dame, del 70% del control del balón. El rey de copas con base en la tiranía de la bola, adormecedor e hipnotista. El educado, el bien vestido, el diplomático y el cortés.

Mourinho, el resultadista a toda costa, el estratega del "foul", del reventón a las tribunas; el mago de la pérdida de tiempo, de la provocación deliberada, de la amenaza solapada; constructor de buses a prueba de balas, bolas y goles. El cae mal, desgarbado, irreverente y descortés. El que se echa la presión sobre sí, para liberar a sus discípulos. El anti­futbol de sienes plateadas.

El "Tiki Taka", como ideología, ya había sido torpedeado en Munich y Barcelona, en las semifinales de la Champions 2013, cuando los azulgranas se hundieron 7­0 contra el Bayern versión Heynckes, aquel equipo vertical y avasallador, que usaba la posesión como medio, no cual fin, para reventar cordeles y desmenuzar rivales.

Luego, en la final de la Copa Confederaciones, Brasil destruyó el "toque toque" excesivo de España con presión en la salida, desdobles, ocupación de los espacios entre líneas y mucha, mucha profundidad y terminación de jugadas en remates. Resultado, 3x0. Simplemente, Scolari le aplicó a Del Bosque lo que Heynckes a Vilanova (qdDg).

Fue la misma receta con la que, la semana pasada, el Real Madrid de Ancelotti trituró al nuevo Bayern post Heynckes, el Múnich de estilo catalán de Guardiola. El 5 a 0 global no deja dudas. El mismo "Pep" se echó la responsabilidad del desplome. "Me equivoqué y es mi responsabilidad", reconoció, siempre ecuánime.

Junto con el Chelsea de "Mou", el anti­futbol también colapsó. Sus tretas le sirvieron para salir sonriente del Vicente Calderón, con un cero total, en goles, en espectáculo, en todo.

Sin embargo, en Stanford Bridge, obligado por su condición de local a medio pisar un poquito más la mitad rival, lo deglutió el aguerrido Atlético del "Cholo" Simeone con su propuesta "heynckesiana", un acordeón que se cierra cuando el rival tiene el esférico, pero que, al abrirse, dispara proyectiles por las bandas, estructura un escalonamiento de pases en rotación sobre la mitad y encuentra campo para disparar. Y lo hace a menudo. De hecho, siempre que recupera la bola.

Esa es la nueva tendencia. Ni tan romántica como la del catalán, ni tan mezquina como la del portugués. Es la ruta que dibujó Jupp Heynckes, con su Bayern, el invencible, antes de retirarse.

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