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Baldazos

Eduardo Baldares, narra fútbol, béisbol, baloncesto y transmitiría ping pong con tal de relatar, su gran pasión...

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Cartaginés

Grueso error de Javier Delgado

FOTO: Alexánder Otárola

Uno acude al sepelio de un amigo. Llora. Acompaña a los dolientes. Se solidariza. ¡Pero no se entierra con él!

Metafóricamente, eso suele suceder en el futbol, cuando los técnicos se aferran a sus hombres de confianza, aún cuando ya les pasó su mejor momento.

El futbol es un instante. Un pestañeo. Al separar los párpados, después de comprimirlos durante un microsegundo, la estrella ya no es tal, sino luciérnaga. Una foto del recuerdo. Sustantivo, no verbo.

Entonces, el jugador que brilló radiante en 2004 no necesariamente resplandezca en 2013.

"For example", cuando Peter Schmeichel cumplió su ciclo en el Manchester United, Sir Alex Ferguson le dijo "Thank you very much and goodbye".

Y comenzó la búsqueda, que pasó por Barthez, Howard, hasta que se estabilizó Van der Saar. Y, con él, Ferguson siguió ganando ligas y copas, locales y continentales, que nunca habría ganado con un "Gran Danés" derivado en chihuahua del arco, tras la lógica erosión de los años.

Por eso, desde afuera, resultó incomprensible que Javier Delgado, técnico de Cartaginés, "se enterrara" con su adalid de otras épocas en la Liga, Wardy Alfaro, otrora insigne volador, ágil y felino, características que le permitieron compensar durante casi una década cierta fragilidad física. Virtudes, eso sí, muy ligadas a la juventud.

Wardy fue un buen portero del ámbito local, al punto que se vistió de mundialista en Alemania 2006, pero mucha agua pasó bajo el puente desde entonces, al punto que hace ya varios años que Alajuelense prescindió de sus servicios.

Titular inesperado

Sin embargo, Delgado optó por darle la titularidad en el Invierno 2013, aún cuando su compañero de club, Luis Torres, fue merecidamente galardonado Mejor Portero del Verano, mérito que lo llevó a la Selección Nacional que disputó la Copa Oro.

Entonces, comenzaron a sucederse los errores: el gol de Robbie Keane del Galaxy, el de Johan Condega del Uruguay de Coronado, el de Kevin Fajardo del Santos de Guápiles y los del manudo Jerry Palacios.

Así las cosas, tras cinco pifias, Torres volvió al puesto y se aferró con buenas actuaciones, hasta la infausta noche del jueves 7 de noviembre, cuando cometió un grave fallo de concentración en un saque y Allen Guevara aprovechó para decretar victoria manuda, 0-1, en Cartago.

Aquel no fue un fallo propiamente del ejercicio como guardameta, sino mental. Aislado, en medio de una buena campaña. Y, no obstante, Torres fue desterrado al exilio de la banca.

Entonces, Alfaro retornó. Aunque tuvo buenas desviadas contra Belén, también soltó varios tiros centrados, y, ya contra Pérez Zeledón, se precipitó en un achique, atropelló y regaló un penal, que Brunet Hay convirtió en gol.

Sin embargo, el cuerpo técnico lo mantuvo para la semifinal ante Herediano, con el desenlace ya conocido: Salida en falso, expulsión de Sirias, penal y el 0-1, comienzo del fin para Cartaginés, apenas en el partido de ida.

Y, ni así volvió Torres para el segundo choque. En el Rosabal Cordero, se notó que la consigna del "team" fue pelotear al área chica y disparar desde todas las distancias. En el 1-0, Wardy se quedó clavado en un centro propicio para la salida; en el 2-0, lo venció Granados desde excesiva distancia y, en el 3-0, Barrios le dobló las manos con un disparo al puro centro.

Esa diferencia de nivel deportivo entre Torres y Alfaro, que es tan obvia para los colegas con quienes he conversado, familiares, amigos y conocidos, también es evidente para el seleccionador nacional, Jorge Luis Pinto Afanador, que hoy mismo, martes 10, convocó a Luis Torres para el último microciclo 2013 de la Tricolor.

Ese fue uno de los gruesos errores de Delgado; el otro, confundir la cantidad de volantes de contención con la estrategia, pero ese será tema de otro análisis.

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