Publicidad

Baldazos

Eduardo Baldares, narra fútbol, béisbol, baloncesto y transmitiría ping pong con tal de relatar, su gran pasión...

ir a la lista de Blogs

Cuando algo no está funcionado, ¡se cambia y punto! Cuando sí funciona, se deja.

¿Es bueno el cambio?

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Google Plus One:

FOTO: Rafael Murillo

¿Es bueno cambiar? Sí. Pero también no. Como suele suceder, depende. La teoría de la relatividad vuelta práctica.

Cuando las cosas caminan bien, sobre ruedas, sería un despropósito cambiar solo porque sí. En cambio, si se pierde el rumbo, las púas del fracaso revientan la certidumbre y la ruta lleva al abismo, cambiar es el único Norte.

Para muestra, un par de botones.

Primero, Herediano. El mejor equipo del país según los números, siempre fríos, pero incapaces de mentir: El que más puntos acumuló en dos certámenes y medio, al mando del técnico Marvin Solano.

El "Team", el que llegó a dos finales y ganó la primera a punta de pundonor y buen fútbol, dándole vuelta al marcador, la motivación y el apoyo nacional que tenía su rival de turno.

La segunda la empató 0­-0, tras dos ardorosas batallas y 210 minutos de fiero combate, por lo que tuvo que definirse el título en la ruleta rusa de los penales, donde tuvo un 80% de precisión, contra el 100% de su adversario.

Quedó con el poderío intacto y la pólvora seca. Por eso, siguió allá, arriba, liándose de poder a poder contra los mismos de siempre.

Ahora, en temporada regular, ganó en Heredia a la Liga y perdió en Alajuela, tres puntos para cada uno, pero siempre encima de los erizos y en franca liza con los morados en pos de la cima.

Y, entonces, el cambio injustificado, el despropósito de cambiar solo porque sí, por una ocurrencia sin pies ni cabeza, pero con mucho, mucho hígado.

El mejor técnico de Herediano las últimas cuatro décadas fue cesado por una derrota abultada en temporada regular, un resbalón común y corriente, como lo tuvo la misma Liga en Limón, en esta misma campaña.

Cayó Solano y, con él, el largo invicto florense en el Rosabal Cordero, y a manos de Belén, el último lugar de la contienda (hasta ese día).

Así como Herediano peca por impulsivo, por querer ganar a toda costa, al punto que despide a un técnico exitoso al primer mini contraste, Cartaginés peca por todo lo contrario: por conservador, por tenerle miedo al cambio.

Fue así como el CSC, que dejó de ganar en la fecha 4, que fue humillado en Guápiles y Tibás, que no se imponía ni en su propia casa, hizo cortocircuito futbolístico y emocional, y cuando, por fin, tras sufrir otra goleada, en Heredia, la dirigencia tomó la decisión que postergó tanto, y estaba más cerca del sótano que de la clasificación. Y todo por no corregir a tiempo.

Cuando algo no está funcionado, ¡se cambia y punto! Cuando sí funciona, se deja.


[Columna publicada el martes 8 de abril en la edición impresa de Al Día]

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Google Plus One:

Archivo