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Baldazos

Eduardo Baldares, narra fútbol, béisbol, baloncesto y transmitiría ping pong con tal de relatar, su gran pasión...

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Mundial de Brasil 2014

Sí clasificamos

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FOTO: EFE

Ok. Nos tocan dos europeos, muy complicados. Y, para completarla, un sudamericano de abolengo, ex campeón mundial, con reales posibilidades de volver a levantar la copa.

El británico es un equipo intimidante. Veloz y potente. Con una zaga rocosa, como megalito de Stonehenge; mediocampo de piernas fuertes, recuperación y pase al hueco, por los costados, centros y fuerza aérea, cabezas de metralla.

Para resistir el bombardeo, hay que clausurar las bandas. Quizás, hasta sacrificando salida. Igual, lloverán centros, centros y más centros. Porque están en su ADN, desde el alumbramiento del "football" en los 1.800.

Entonces, cual oxígeno, para sobrevivir Costa Rica necesitará de un portero a la europea. Un avión que salga a todas, sin limitarse al área chica, con un radar para desintegrarlo todo en el perímetro del punto penal, ¡incluido el borde del área grande!

Con el útil en los pies, la única forma de horadarlos sería con el "toque-toque" tico, pero no al ritmo del campeonato local, sino en "cámara rápida" y sacando conejos de la chistera. ¿Cómo qué? Una rabona, un taquito, una bicicleta, algo fuera del libreto.

El otro europeo, tremendo. Para muchos, más fiero todavía. Genéticamente expansionista, conquistador. ¿Quién olvida aquella célebre final contra la orquesta de Pelé?

Es un equipo físico, corajudo, pero también pletórico de técnica, con sus estrellas del Calcio, su portero, líder y carismático, su marca feroz e inclaudicable, su ingenio sin par para salir de situaciones difíciles.

Pero tampoco son dioses del Olimpo. Su blindaje no es total y alguna fisura han de tener. Les gusta regalar la iniciativa, pero... ¿Si el rival no la toma? Como son ambiciosos, no se conformarán con un ping pong y el cero a cero. Saldrán. Vaya que sí saldrán y que Dios nos tome confesados. Habrá que resistir y, entonces, solo entonces, se les podría torpedear en contraataque, dándoles una cucharada de su propio elixir.

Y, finalmente, el sudamericano. Un histórico. Presente desde la primera copa. Heroico. Protagonista en épicos capítulos del balompié universal. ¿Cómo olvidar el Maracanazo de 1950?

Un modelo. Un espejo. Una inspiración. Un ejemplo. Musas, dirían los más romanticones, al punto que hemos importado jugadores y más jugadores para nuestro torneo local, algunos de ellos legendarios y parte de nuestro álbum dorado. Los conocemos bien.

Palabras más, palabras menos, así le daba ánimos don Jesús Baldares Molina a su incrédulo nieto, allá por 1990, de cara a los choques contra Escocia, Suecia y Brasil. Pero faltaba la cerecita: "Sí clasificamos".

¡Y tuviste razón, Papacito! Ahora, que nos toca contra Inglaterra, Italia y Uruguay, si me dibujás lo mismo con los algodones del firmamento, prometo creerte.

[Columna publicada el 10 de diciembre del 2013 en la versión impresa de Al Día]

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