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Baldazos

Eduardo Baldares, narra fútbol, béisbol, baloncesto y transmitiría ping pong con tal de relatar, su gran pasión...

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Nos preguntamos si sería posible que Quesada pite toda la postemporada.

¡Que clonen a Walter Quesada!

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Nació como broma, en forma de “choteo” contra los malos arbitrajes en juegos decisivos. Pero de la cizaña brotó la urgencia. La amarga realidad.

Desde hace algunos años, en los programas deportivos, tertulias televisivas, columnas especializadas, reuniones de amigos, pláticas de pasillo y demás ámbitos propicios para el comentario futbolero, se comenzó a debatir si convendría designar a Walter Quesada para los dos partidos de una final. Y sí. Reglamentariamente no hay nada que lo impida.

Pero no se ha hecho.

Tras los errores y los horrores vistos en series decisivas de visita recíproca ­no solo en las finales­, ahora nos preguntamos si sería posible que Quesada pite toda la postemporada.

¡Qué malos arbitrajes los de este fin de semana! Ambos, favorecieron a los equipos con mayor afición, Alajuelense y Saprissa. Para resumirlo, a Kendall Waston se le permitió usar a los rivales de escalera y el gol del empate tibaseño lo metió quien debió ser expulsado pocos minutos antes.

Diego Estrada le propinó un puñetazo en la cara al portero de la “U”, Carlos Méndez, ¡y el árbitro Andrés Alpízar solo le sacó tarjeta amarilla! Simplemente, deplorable. Manfred Russell también jugó de gratis los últimos minutos.

El trabajo de Ricardo Montero no fue mejor. Dejó en la cancha a Elías Palma tras codazo contra Yendrick Ruiz y a Ariel Rodríguez, luego de agredir a Verny Scott. No sancionó penal de Palma sobre Leandro Barrios y, para colmo, el gol de Osvaldo Rodríguez cae gracias a una clara interferencia en fuera de juego de Jonathan McDonald. Es decir, doble infracción. En cambio, Walter Quesada venía de lucirse en la “final” por el no descenso, entre Puntarenas y Limón, donde salió airoso. Por supuesto, don Walter no es perfecto y sus errores ha cometido, pero de acuerdo con la cantidad de clásicos, finales y partidos importantes que ha dirigido, su porcentaje de fallas es íntimo.

Injustamente, no pudo dirigir en un mundial mayor. No se entiende por qué. ¿Influirá la valiente denuncia que interpuso Rodrigo Badilla, en 1997, por presunto intento de soborno antes de un choque internacional en Asia? Después de eso, salvo la fugaz participación de William Mattus en Corea – Japón 2002, los centrales costarricenses brillan por su ausencia en las justas mundialistas.

Lo que sí se sabe es que el desempeño de Walter Quesada ha sido mucho mejor que el de varios colegas suyos, centroamericanos, que sí han sido designados para campeonatos mundiales, aunque hayan cometido gruesos errores­horrores... Claro, cometidos en favor de selecciones de países que son poderosos.

Ojalá salgan nuevos “Walters Quesadas” y que sus clones sí tengan la dicha de dirigir en mundiales mayores.

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