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Baldazos

Eduardo Baldares, narra fútbol, béisbol, baloncesto y transmitiría ping pong con tal de relatar, su gran pasión...

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De hobbits, trolls y México

FOTO: AFP

Ególatras, se creían gigantes e imbatibles. Juraban que arrasarían la Comarca-caf.

Se sentían deidades atrapadas en una Tierra Media... Medianamente buena dentro del mundo del futbol. Desde lo alto, veían a sus vecinos como enanos y con desprecio.

Entonces, anclados en los Días Antiguos de sus viejas glorias, cuando cegaban a los rivales del área con su verdoso fulgor, se olvidaron del presente.

Y los supuestos enanos comenzaron a crecer. Y a crecer delante de sus narices. Pero ellos no se dieron cuenta.

Cuando abrieron un ojo, no eran enanos, sino elfos del mar, del Mar Caribe los que tenían al frente, privándoles de dos puntos, ¡en su propia fortaleza!, el Azteca. En una batalla ardua, sufrida, se desquitarían en el Atlántico, pero sin la contundencia suficiente para recobrar confianza. El daño estaba hecho.

"Estamos Unidos", dijeron los elfos del Norte, antes de salir ilesos de visitantes y volver a derribar a los supuestos gigantes en sus terrenos de luz, forjados de barras y estrellas.

Aturdidos e incrédulos, fueron donde los elfos profundos, de las Honduras, y perdieron dos puntos más, pero los guerreros catrachos no se conformarían y les propinaría el Aztecazo II. ¡Los tres puntos! La egolatría se había convertido en terror, como la cara de un orco.

De las Dos Torres que tenían, había caído la primera: Chepo de la Torre, general que fue reemplazado por el Mago Blanco, de cabellera alba y ensortijada, quien por arte de magia negra, blanca o simple "chiripa", salió avante del duelo contra los elfos del bosque panameño.

Los supuestos titanes habían sobrevivido, pero faltaba la batalla final. ¿Final?

Contra los elfos de la costa rica, ahí caería la segunda Torre, Torres Nilo, quien ni vio pasar al relámpago Gamboa, gestor de los dos flechazos mortales.

El gigante resultó ser un troll de movimientos lentos y torpes, que murió en San José, pero resucitó en Panamá, paradójicamente, gracias a su némesis, Estados Unidos. Odiado salvador.

Ahora, ni el "Hobbit" Bermúdez lo salva si no levanta su rendimiento en el repechaje. Será contra los habitantes de donde se filmó El Señor de los Anillos, Nueva Zelanda. Ellos tienen un promedio de estatura superior al 1,90 metros (Entonces, ¿estos sí son gigantes?).

Para terminar con el "legendarium" de JRR Tolkien, ¿será que recurren a un ejército de águilas al mando de un enano temperamental? Esta historia, continuará...

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