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Baldazos

Eduardo Baldares, narra fútbol, béisbol, baloncesto y transmitiría ping pong con tal de relatar, su gran pasión...

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Selección Nacional

¡A lavarnos la cara!

FOTO: Luis Navarro

“La mujer del César no solo tiene que ser honesta, sino parecerlo”.

Roma, año 65 a. C.

En medio ritual de la “Bona Dea” (Buena Diosa), exclusivo para féminas, el patricio Publio Clodio fue descubierto vestido de mujer en la casa de Julio César.

Aquel inesperado travesti no pretendía salir del clóset, sino meterse en el de Pompeya, la esposa del emperador, con el propósito de seducirla. Al menos, eso se especuló.

Desenmascarado, fue a juicio, pero el emperador no aportó pruebas y, a pesar de la potente diatriba del jurista Cicerón, Clodio fue absuelto.

Quien pagó los platos rotos fue Pompeya. ¡El César se divorció!, dando pie al famoso refrán que encabeza esta columna “romana”.

Pasaron lo siglos, cayeron imperios, se levantaron otros y el vil machismo se desmorona; empero, la cita sigue en boga. Desde entonces, cuando una persona, empresa, gobierno o Selección Nacional cae bajo la duda de haber cometido un acto sospechoso, aún cuando no esté comprobado lo doloso, se afirma “no solo hay que ser, sino parecer”.

San Pedro Sula, año 2013

En ruta hacia Brasil 2014, Costa Rica cayó en Honduras, 1-0 (Marcador normal). El problema fue que no se demostró la credencial de mundialista: Cero tiros a marco. Cero profundidad. Cero creatividad. El peor partido de la hexagonal.

Entonces, los “cicerones” de las cadenas internacionales, en su mayoría mexicanos, se quejan de boicot, agarrándose de titulares como este: “La Sele con trato especial en Honduras” (Al Día, 11-10-2013).

¿Quién oficia de emperador aquí? La afición costarricense, más benévola que el César. Por un mal juego, ella jamás se divorciaría de su selección, pero sí quiere que se lave la cara. Por eso, hoy, contra México, hay que derrocharlo todo: ganas, técnica, futbol, hormonas, “pata” y hasta la última gota de sangre, ¡todo!

Allá los “cicerones” con sus biberones si, después del partido, quieren entonar el Cielito Lindo (“Canta y no llores”). ¿Quién los tiene dependiendo de otros?

Conclusión: “La Tricolor no solo tiene que ser mundialista, ¡sino parecerlo!”.

[Columna publicada el 15 de octubre del 2013 en la versión impresa de Al Día].

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