Publicidad

Baldazos

Eduardo Baldares, narra fútbol, béisbol, baloncesto y transmitiría ping pong con tal de relatar, su gran pasión...

ir a la lista de Blogs

Tan productivos fueron los refuerzos que cuesta decantarse por uno de ellos como el mejor.

La mejor contratación del Saprissa

Tan productivos fueron los refuerzos del Saprissa, que cuesta decantarse por uno de ellos como el mejor. Pero no hay peor lucha que la que no se emprende. ¿Será, acaso, el portero? El mexicano Luis Ernesto Michel fue figura determinante. La "S" no sufrió derrotas con el azteca bajo palos, mas su aporte fue mucho más allá. Michel fue la extensión del técnico Rónald González dentro del área. Un acomodador nato de sus compañeros de zaga, un líder. En resumen, fue el artífice táctico del nuevo Saprissa en defensa, el inexpugnable. Cuando llegó la postemporada y, por lesión, le correspondió ver semifinal y final desde la grada, su obra estaba hecha. Carvajal prácticamente no fue exigido.

Pero no fue la mejor contratación. Entonces, ¿el lateral derecho? Nombrado mejor legionario del futbol panameño, Adolfo Machado, resurgió de las brasas de la suspensión de dos años fortalecido. Dictatorial por su carril y eficiente cuando fue requerido como central, fue clave en desdoble y repliegue. Como plus, desmontó quijadas con sus saques de banda kilométricos. En la callejuela contiguo al área, sembró sensación de tiro de esquina con sus ejecuciones de brazos. Pero tampoco fue el número uno.

Por lo visto, ¿sería el lateral izquierdo? No, aunque la incursión de Heiner Mora acabó, de una vez por todas, con la incertidumbre de los morados por ese sector, tampoco se lleva el galardón. A perfil cambiado, Mora se desenvolvió como el mejor de los zurdos y su nivel fue creciente, al punto que llegó al pináculo en la final, cuando le puso medio gol en la cabeza a Hanzell Arauz. Como justo premio, se ganó la convocatoria a Selección Nacional. A propósito de Arauz, ¿fue él el mejor? Artífice del repunte tibaseño por su picardía, habilidad, verticalidad y generación de jugadas de gol, inclusive fue el héroe de la final, el único capaz de doblar la resistencia (y la mano derecha) de Patrick Pemberton.

¡Pero tampoco es él! ¿Cómo que no? Así las cosas, solo queda Carlos Saucedo. El goleador boliviano, el que tiene un imán para que los rebotes en los tubos se conviertan en pases-gol. El que convierte en goles los desvíos con cualquier parte del cuerpo. El de la sangre fría para congelar a los porteros en los tiros desde el punto penal. Pero... ¡Tampoco es! La mejor contratación del Saprissa fue el responsable de todas estas magníficas adquisiciones, el gerente Jeaustin Campos, quien, por añadidura, le quita presión al equipo y al DT atrayéndola sobre sí, gracias a sus picantes declaraciones. Sus méritos se reflejan dentro y fuera de la cancha.

Archivo