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Baldazos

Eduardo Baldares, narra fútbol, béisbol, baloncesto y transmitiría ping pong con tal de relatar, su gran pasión...

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Italia '90

La mejor narración de la historia

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Es miércoles por la tarde. Tendría que estar aburriéndome en el Liceo de Moravia, pero Calderón dio asueto. Tengo solo 14 años, pero intuyo que seré hipertenso. ¡El corazón se me quiere salir del pecho!

Mi mamá augura que seré "cuatro ojos", porque tengo pegados al televisor los dos que Diosito me dio. Me tiemblan las manos y, tratando de mejorar la nitidez de la imagen, boto las antenas de conejo. Espero que no sea un mal augurio. ¡Que no le tiemblen las manos a Conejo, el portero! Costa Rica juega contra Suecia, ¡por la clasificación a los octavos de final!

Estoy hecho gelatina, pero la voz poderosa del narrador me robustece. "¿Cómo que no? ¡Vamos a ganar hoy!", dice con aplomo, en media alineación. Me digo a mí mismo que tiene razón. Ya vencimos a Escocia y Brasil no nos pudo golear. Sea como fuere, devolviendo mil bolas a Gabelo, perdiendo tiempo, con el bus y el chárter en el marco. No importa. Perdimos 1-0. Apenas 1-0.

Sueño despierto, veo, no lo creo, me pregunto si estaré soñando y, de pronto, ¡zas! Despierto. Vuelta a la realidad. Gancho al hígado. Gol de Suecia. Madreo. Mis hermanillos, cinco y siete años menores, respectivamente, encienden el eco y nos regañan a los tres. "Regañá a Gabelo, ¿cómo soltó esa bola?", espeto respondón y me callo en el acto, fulminado por las balas en sus pupilas.

Minuto 18. "Un error garrafal es lo que da el gol a Suecia", dice la voz del tele, apesadumbrada, pero nos levanta a todos los caídos con un estridente "vamos muchachos, ¡sí se puede". Le creo. ¡Le creo! Ese señor le arranca emociones a una piedra. "Jara, Jara, Jara, se fue, ¡lo botaron¡... ¡Y no pitó el irresponsable este! Penal clarísimo y se lo traga el yugoslavo este", grita el relator, con la voz ahogada del colerón. Nueva lluvia de madrazos... ¡Hasta mi mama madrea al árbitro, Zoran Petrovic! La volvemos a ver los tres. Se hace la "maje". Tácitamente, tenemos licencia para desahogarnos la tensión del partido como mejor podamos.

Segundo tiempo. Nos quedamos sin uñas. De la transpirada, parece que nos bañamos en Ojo de Agua con la ropa puesta. Sale el "Policía", entra Medford al 60'. ¡Abandona Chavarría y entra "Guima" al 73'! "Es todo o nada", ratifica la voz detrás de la pantalla. "Se va Medford, lo sujetan... ¡Expulsión!... ¡Eso es expulsión!... ¿Tarjeta amarilla? ¡Nooooooo!", deplora, indignado, y lo secundamos los cuatro con un prolongado "noooooooooooooo". Entonces, faltando 15 minutos, empata Róger Flores. ¡Golazo! Risas, llanto, nos sentimos clasificados, pero falta, todavía falta...

Minuto 87, despeja Ravelli y en el círculo la devuelve Guimaraes de cabeza. No es un despeje, es un pase de profundidad, es un tiquete hacia la gloria...

"Salió Medford... Medford, Medford, Medford... Solo Medford, vamos Medford, vamos Medford, vamos Medford, Medford-Medford, Medford-Medford-Medford...".

Fue la narración más espectacular que escuché en mi vida. Nuestro barrilete cósmico. ¡2 a 1 y a la segunda ronda de Italia 90! ¡Gracias, Pilo!, por esas y tantas otras emociones que nos diste, nos das y nos darás a tus seguidores por mucho tiempo. ¡Amén!

[Columna publicada el 8 de octubre del 2013 en la versión impresa de Al Día].

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