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Baldazos

Eduardo Baldares, narra fútbol, béisbol, baloncesto y transmitiría ping pong con tal de relatar, su gran pasión...

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Selección Nacional

Un último esfuerci-tico por Pinto

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FOTO: Archivo

¿Se está haciendo todo el esfuerzo necesario por retener a Jorge Luis Pinto?

Costa Rica se despidió invicta del Mundial Brasil 2014.

Revelación del torneo, la más difícil de batir y, de hecho, la selección menos vulnerada, dueña de la mejor zaga y del verdadero Guante de Oro, está en boca del planeta futbol.

Fue la portadora de la guadaña en el llamado "Grupo de la Muerte", enterró a Italia, Inglaterra y se dio el gusto de golear a Uruguay, cobrándose la factura de 2009. Además, dejó desnudo, para que, con lupa, todos le vieran las miserias y se burlasen del que escribió "Costa Pobre".

Alcanzó los cuartos de final y disparó la industria de "gravol" express hacia los programas deportivos mexicanos, adonde muchos comentaristas llegaron con la cara verde, pero no con el verde del "Tri", sino de envidia, echando espumarajos por la boca.

"Que no se sientan los gigantes de Concacaf". "México jugó mejor contra Holanda". "Ochoa atajó más que Navas", blablablabla. Entre más envidiosa la diatriba, más sabroso verlos por TV. Ni Cantinflas y El Chavo juntos nos darían tanta risa. Ni completando el trío con Capulina.

La cereza, Klinsmann. Luego de impulsar e instigar (y celebrar) la consumación del atroz partido de las nieves, donde caímos 1-0 con escarcha hasta las rodillas, verlo abajo de la tricolor, eliminado en octavos de final, mientras Costa Rica llegó a cuartos y finalizó siete puestos encima de Estados Unidos, dan ganas de gritarle: "¡Klinsmann!, ¿está nevando allá abajo?".

¡Otra factura cobrada! Otra revanchita saboreada en frío, con cubitos de hielo importados de Denver.

Gracias, selección. ¡Gracias, Pinto!, por ser el gestor, el analista táctico consumado, el estratega sin par y el trabajador obsesivo, que no dejó cabo sin atar y nos hizo sentir grandes e, incluso, "gigantes" de la Concacaf (aunque se les taladre el hígado a los comentaristas aztecas).

¿Qué tuvo fallas don Jorge Luis? El que esté libre de pecado...

Aceptémoslo, el hombre se moriría de hambre como relacionista internacional y al costarricense, incluidos jugadores y directivos, le gusta el trato cancilleril, los guanteci-ticos de seda. ¡Por eso nos dicen ticos!

Como -¡a Dios gracias!- no tenemos ejército, el verbo golpeado nos sacude. Y, si es que por ahí va el asunto de su (¿inminente?) partida, ¿no cabría hacer un último esfuerci-tico? Si, además del salario "lavolpesco", el profe Pinto aceptase ayuda para algodonar un poqui-tico sus maneras (conste, solo un poco, no es que se convierta en el Willy Wonka de Johnny Depp en "Charlie y la fábrica de chocolate")... Si, aflojados los temas tensos, se puede continuar sobre los rieles del triunfo y con el mismo maquinista exitoso, ¿por qué no intentarlo?

Lo que se requiere es decisión y transparencia, decirle las cosas en la cara y acabar con los murmullos. "¿Está dispuesto a hacer esto y esto para quedarse? ¿No? Bueno, muchas gracias por todo. Que le vaya muy bien". Pero... Y, ¿si dice que sí?...

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