Del descalabro de Alajuelense en esta primera fase del torneo de verano, los que más saben deben de aclararle a la afición cómo es eso que un equipo consolidado, pase, en un santiamén, de ser tricampeón a merodear el sótano.
Las causas pareciera, van más allá de las razones que dan los dirigentes manudos.
Ya desde el 18 de octubre del 2011, una vez eliminada la Liga por el Morelia de la Concachampions, el cuadro erizo se derrumbó.
Pegó con alfileres la clasificación a las semifinales del torneo de invierno y zanjó, el campeonato ante Herediano, con un agónico penal.
Decisiones precipitadas, tan a contrapelo del “evangelio” del “Loco” Bielsa, ese del querer y perdonar a los jugadores, como el despido de Lagos, les cobró venganza, por partida doble, en Guápiles.
Y contrataciones apuradas como las del “Cachorro” Ledezma, que más parecieron obedecer a la imposición de un directivo que a una decisión madura, han sido parte del entorno con que el conjunto rojinegro ha transitado en el nuevo torneo.
¿Calcularon esos riesgos?
Belén, un cuadro que anda con ganas de malhumorar a los “grandes”, Saprissa también tragó de su receta, se encargó de darle la bienvenida, con una goleada humillante.
Y de ahí a la fecha, cinco derrotas al hilo para un equipo que parece con el norte perdido, que no ha hecho valer su jerarquía, ni peso de tricampeón y que tiene cuesta arriba su eventual clasificación a las próximas semifinales.
Algo más de fondo debe haberse ido cuajando en ese alero a lo largo de recientes meses, para que, de pronto, se reventara el dique.
Deben poner las barbas en remojo la dirigencia y cuerpo técnico alajuelense y las de los otros clubes si no desean pasar por esos desfiladeros.
Escríbale a Edgar Fonseca a efonseca@nacion.com o síguelo por Facebook y Twitter.@efonsecam.
Todo indica que la lucha por los cuatro cupos de las semifinales del recién iniciado torneo del verano, se reducirá muy pronto a tres.
Salvo un descalabro, Pérez Zeledón es seguro que ocupará una de las posiciones de privilegio. Por demás está en el liderato del certamen, con paso perfecto, tras su contundente victoria ayer ante Santos.
Los otros tres cupos quedan a merced de al menos cuatro de los tradicionales: Saprissa, Alajuela, Heredia y Cartago. Y esa lucha no será nada fácil para ninguno de ellos en un torneo tan corto.
Quedémonos con la escapada de los “Guerreros”.
Nadie, ni ellos mismos, la creen. Tras un año para el olvido, con un equipo que anduvo a la deriva y con la súbita llegada de Mauricio Wright a su timón, el conjunto sureño ha dado una voltereta de 180 grados.
Ya habrá momento de que los especialistas se sienten con reposo a analizar cómo es posible conducir a un conjunto descoyuntado y extraviado, como anduvo P.Z. en los últimos tiempos, a un viraje de esta naturaleza.
Hoy se dan el lujo de ver de lejos a sus inmediatos perseguidores; de balancear su marcha a su antojo cuando ya se trota cerca de cerrar la primera fase del torneo y la suma y resta de números arranca dedos y uñas.
Keilor Soto, su goleador, resume en la milla extra del esfuerzo, en parte, la labranza de los resultados que hoy les tienen como justos y claros favoritos a alzarse con el cetro, salvo un desenlace impensable a estas alturas.
Este desempeño es, también, un recordatorio a los dirigentes de este y demás equipos regionales de que con visión y decisión tienen el espacio para no solo dar campanadas, como esta, sino hacer crecer el nivel de competencia del fútbol local y, de paso, reforzar las expectativas deportivas en sus comunidades.
Líder solo hay uno...