Herediano campeón tras una sequía de 19 años.

Nunca es tarde cuando la dicha es buena.

Campeón pese a una campaña caótica en la conducción técnica y  administrativa.

Hasta el viernes, los jugadores andaban peleando por sus salarios, bajo protesta.

El mandamás del equipo los tildó de “mercenarios”, antes de cumplirles con el sueldo de la semana.

¿Habráse visto semejante despropósito a las puertas de la disputa de una final?

Herediano campeón tras liquidar la serie ante un rival que se quedó solo en las buenas intenciones.

A Santos, al igual que a Pérez Zeledón, le falta mucho trecho por recorrer para aspirar a ser contendores de peso en una final.

Campeón con la mesa y el manjar servidos por los dos equipos de más rancia tradición en cuanto a campeonatos y rivalidad.

Si Alajuelense o Saprissa no están en la final, aquello, como la cumbia, no tiene cuerpo ni tiene corazón.

Se queda sin pimienta, pasión y drama.

Alajuelense desperdició la primera fase del torneo y luego no le alcanzó ni para meterse en las semifinales.

Saprissa, endeble, hoy con el horizonte bastante nublado sobre su futuro timonel.

¿Quién querrá echarse ese chicharrón encima si llega con la soga de alcanzar el campeonato a cuestas?

Herediano campeón tras sacar del baúl de los recuerdos a Odir Jacques.

Con gran ironía, el viejo zorro se descargó tras sacar la tanda de las semifinales y de la final. “Es para los que pensaban que estaba oxidado”.

Campeón para solaz de su sufrida afición que, como la “cartaga”, con estoica espera soportó el embate de los años y se mantuvo fiel a la casaca rojiamarilla para, finalmente, celebrar junto al fortín a todo pulmón un título que se le había negado tercamente sobre todo en las dos últimas series ante la Liga.

Por eso y más ese título le sabe a gloria a jugadores como el Pepe Cancela y Cristian Montero y, por supuesto, a una henchida afición para envidia de manudos y morados.

Escríbale a Edgar Fonseca, efonseca@nacion.com. o síguelo por Facebook y Twitter,@efonsecam.

 

Con ese 4-2 en el Rosabal Cordero, Herediano parece haber sentenciado la serie final con Santos.

Pero ese marcador es engañoso.

Hasta el minuto 70, los guapileños tuvieron en un silencio sepulcral a la fiel concurrencia la noche del sábado.

Y lo hicieron con un fútbol sólido, fluido, de pase, de toque, de contragolpe y contundencia.

Resta el “round” final en el Ebal Rodríguez.

La campaña de Santos merece capítulo aparte.

Faltando un mes para iniciar el torneo, el equipo estaba desintegrado. La primera sesión entre los que quedaban solo tuvo en mente luchar por no descender.

Pero de la mano de César Eduardo Méndez, los Lagos, los Crisantos y todos los demás “santos” cuajaron un torneo inolvidable, muy por encima de los llamados grandes.

Alajuelense y Saprissa, los históricos, sobrados en recursos, fracasaron.

Jugadores manudos y morados dotados de todo lo que necesitaban, de todas las comodidades, de todas las horas de entrenamiento, de la infraestructura, gimnasios, “spa”, aires acondicionados, hoteles y buses de lujo, ven a los “peones” del Santos luchar, a puro corazón, la final.

Los directivos y la afición de esos de esos dos clubes advirtieron impotentes como se les esfumó la opción al título tras campañas inestables, bamboleantes, muy lejos de la inversión y el costo.

Dueños y dirigentes de ambos equipos deberían aprovechar la experiencia y llamar a cuentas a esos cuerpos técnicos y jugadores y ponerles las barbas en remojo para la siguiente temporada.

Igual va con Pérez Zeledón que consumó el mayor despilfarro de una campaña. Historia aparte.

Lo de Santos se dio de la mano de una dirigencia que creyó en el grupo que amalgamó. Que creyó en un técnico, que, con colmillo, rastrilló en los bananales y halló la cantera para dar el campanazo.

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Edgar Fonseca Monge, periodista costarricense. Nació en Aserrí, San José, Costa Rica, el 8 de diciembre de 1955. Es graduado en Periodismo de la Universidad de Costa Rica. Tiene una maestría en Periodismo de la Universidad de Missouri, Columbia, EE.UU. Ejerce desde 1975. Fue reportero, editor, jefe de redacción del diario La Nación. Dirige el diario Al Día de Grupo Nación en San José. Es docente universitario. Autor de los libros "Los Mejores Reporteros", (2001) y "Periodismo, Pasión y Razón", (2006). Está casado y tiene tres hijos.

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