Con ese 4-2 en el Rosabal Cordero, Herediano parece haber sentenciado la serie final con Santos.

Pero ese marcador es engañoso.

Hasta el minuto 70, los guapileños tuvieron en un silencio sepulcral a la fiel concurrencia la noche del sábado.

Y lo hicieron con un fútbol sólido, fluido, de pase, de toque, de contragolpe y contundencia.

Resta el “round” final en el Ebal Rodríguez.

La campaña de Santos merece capítulo aparte.

Faltando un mes para iniciar el torneo, el equipo estaba desintegrado. La primera sesión entre los que quedaban solo tuvo en mente luchar por no descender.

Pero de la mano de César Eduardo Méndez, los Lagos, los Crisantos y todos los demás “santos” cuajaron un torneo inolvidable, muy por encima de los llamados grandes.

Alajuelense y Saprissa, los históricos, sobrados en recursos, fracasaron.

Jugadores manudos y morados dotados de todo lo que necesitaban, de todas las comodidades, de todas las horas de entrenamiento, de la infraestructura, gimnasios, “spa”, aires acondicionados, hoteles y buses de lujo, ven a los “peones” del Santos luchar, a puro corazón, la final.

Los directivos y la afición de esos de esos dos clubes advirtieron impotentes como se les esfumó la opción al título tras campañas inestables, bamboleantes, muy lejos de la inversión y el costo.

Dueños y dirigentes de ambos equipos deberían aprovechar la experiencia y llamar a cuentas a esos cuerpos técnicos y jugadores y ponerles las barbas en remojo para la siguiente temporada.

Igual va con Pérez Zeledón que consumó el mayor despilfarro de una campaña. Historia aparte.

Lo de Santos se dio de la mano de una dirigencia que creyó en el grupo que amalgamó. Que creyó en un técnico, que, con colmillo, rastrilló en los bananales y halló la cantera para dar el campanazo.

Escríbale a Edgar Fonseca a efonseca@nacion.com o síguelo por Facebook y Twitter, @efonsecam.

 

 

 

Fuera Saprissa. Fuera, también, Pérez Zeledón.

La ruleta rusa de las semifinales no perdona…

Lo de Saprissa se veía venir.

Bordeó la cúspide inconstante y vulnerable. Y naufragó.

La derrota ante Herediano se convirtió en una lápida.

La serie con Santos le acabó de pasar la factura.

Dejó los pelos en el alambre en el primer round en su propio feudo y, en el Nacional, los guapileños jugaron con su necesidad y ansiedad. La “S” nunca se encontró en una fría y oscura noche en La Sabana.

Dice Guimaraes que pagan el precio de una generación que despunta, pero la afición no entiende esas razones.

La afición esperaba y exigía la final y el campeonato y se quedó con las manos vacías.

Rudo golpe a la meta de sus propietarios que fijaron este como el año del retorno al campeonato, a la notoriedad y a una urgente competición internacional.

¿Sigue “Guima”?

El timonel morado no las tiene todas con un grueso de la fanaticada. Desde el clásico le cobran el errático rumbo del equipo. El propio técnico dejó su suerte en el aire.

Punto seguido. ¡Qué desperdicio de campaña hizo Pérez Zeledón!

Comandó de principio a fin el torneo de verano y se desinfló en el momento clave.

Herediano, de la mano del “Mago” Odir y de Cancela, Barbosa y, ayer, de un endiablado “Mambo” Núñez, noqueó a unos “Guerreros”, muy flojos para aspirar a una final y a un título.

Se viene una final con pronóstico de dientes apretados. Herediano llegó a las últimas tres y fracasó.

Santos llega con el ánimo al tope tras dejar tendido a uno de los históricos.

Enfrente tendrá a otro histórico que para nada quiere desaprovechar el tiquete que se encontró a la vuelta de la esquina una tarde de domingo allá en Tibás.

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Edgar Fonseca Monge, periodista costarricense. Nació en Aserrí, San José, Costa Rica, el 8 de diciembre de 1955. Es graduado en Periodismo de la Universidad de Costa Rica. Tiene una maestría en Periodismo de la Universidad de Missouri, Columbia, EE.UU. Ejerce desde 1975. Fue reportero, editor, jefe de redacción del diario La Nación. Dirige el diario Al Día de Grupo Nación en San José. Es docente universitario. Autor de los libros "Los Mejores Reporteros", (2001) y "Periodismo, Pasión y Razón", (2006). Está casado y tiene tres hijos.

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