Lo que pasó en el Morera Soto, luego del clásico, fue bochornoso. El energúmeno (ya que “aficionado” no merece llamarse) que le lanzó una chapa de reloj a Douglas Sequeira debería pasar varios meses en la cárcel. Es un peligro para la sociedad. Como bien dijo el médico morado, Willy Gálvez, bien pudo haber causado males mayores a Douglas (léase la muerte).
Y ese energúmeno no debería pisar nunca más, en el resto de su vida, un estadio.
De verdad, nunca he comprendido cómo alguien puede tirarle un objeto, en muchos casos peligrosos, a un futbolista. En qué mundo de “locos” vivimos.
Tampoco entiendo cómo, amparado en el anonimato que muchas veces da la grada, se puede insultar a un futbolista. El balompié, como bien dijo Douglas Sequeira, no da para tanto. Y mucho menos poner en peligro la vida de un ser humano.
También me tiene cansado que nuestros jugadores sean incapaces de controlar su temperamento.
Sería bueno que le den un vistazo a los partidos del fútbol americano (NFL).
Durante los juegos de este violento deporte, los jugadores actúan con pasión y sangre caliente. Pero, al final de los partidos, sea cual sea el resultado, estos deportistas  se saludan en forma amistosa, caballerosa, y los dos entrenadores se dan la mano.
En cambio, la mayoría de nuestros futbolistas no saben perder, les falta caballerosidad, y les encanta participar en broncas. ¿Resultado? Sanciones económicas y deportivas. Perjudicados ellos, y perjudicados sus equipos.
Me parece muy bien que la directiva de la Liga decidiera (esperemos que sea verdad), que los futbolistas deberán pagar las multas. A ver si aprenden a ganar con clase...y a perder con gallardía. Y a ser inteligentes.

 

Varios temas del apasionante mundo del deporte:
-Desde aquí un saludo a Marvin Solano, el técnico de San Carlos. Le deseamos una pronta recuperación del infarto que sufrió el domingo. Solano es una persona realmente culta, educada, con quien da gusto compartir.

-Michael Ortiz “desaparecido” en Saprissa. Aquí sí que le doy todo mi apoyo a Alexandre Guimaraes. Lo primero, la disciplina. Bien por “Guima”, por mandarlo dos semanas al Alto Rendimiento, por ausentarse sin permiso a un entrenamiento. Me temo que las horas del volante con el cuadro morado están contadas. Por no decir que ya está “listo para la foto”.


-Froylán Ledezma reconoció que sólo iba a entrenar dos veces por semana cuando estaba en Herediano. Y que Mario Sotela lo sabía. Realmente vergonzoso que el “Cachorro” hiciera eso. Una total falta de profesionalismo de un jugador que pudo ser de lo mejorcito en la historia del fútbol tico, y que desaprovechó las  oportunidades (léase sobre todo el Ajax de Amsterdam).


-También jalón de orejas para don Orlando de León. El técnico charrúa me cae muy bien. Un tipazo. Pero me decepcionó al decir que Froylán “sólo faltaba un día”. ¿Sólo un día? ¿Acaso los jugadores no tienen que entrenar todos los días, sin privilegios de ningún tipo? Muy mal en este caso, don Orlando, por alcahuetear a Ledezma.


- Pasemos al deporte internacional. Todavía estoy devastado porque mis amados San Francisco 49ers no clasificaron al Super Bowl. Tenían el partido en la bolsa contra los Gigantes, pero un joven de 23 años - Kyle Williams - le regaló el partido a los neoyorquinos con dos costosos errores. Sin embargo, es despreciable que un tipo, en “twitter”, le deseara la muerte a Kyle y su familia. El joven falló, pero no es para tanto.

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