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MAGNÍFICOS

Para verdades… un fracaso

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En este ejercicio semanal de llenar una columna con algo más que ocurrencias, lo que de por sí ya es difícil, se corre el riesgo de hacer el ridículo y que lo declaren a uno desde “bateador” hasta “insano mental”. Así que de vez en cuando es bueno recordar que entre tantas líneas intrascendentes hubo algunas que tenían cierta razón de ser y que mi cabeza ha estado en su sitio unas pocas veces, cuando puse el punto final. Y eso me ha pasado con Óscar Ramírez. Paradójicamente, aún en su etapa más exitosa en la Liga, siempre tuvo muchos detractores, entre la prensa, afición y directivos rojinegros. A mí en todo momento me pareció injusto el análisis sobre su estilo de juego y lo defendí, cuando no le negaron el galardón de mejor entrenador, cuando lo silbaba su gente, pero sobre todo, cuando la directiva manuda forzó su salida.

Así, el 8 de enero anterior, cuando apenas despuntaba el torneo actual, con Sibaja llenando sus zapatos aún olorosos a campeón, dije. “Óscar Ramírez es más apreciado hoy como extécnico que cuando dirigió a la Liga. Nunca mejor el dicho de que “no hay novio feo ni muerto malo”, o, para ser más justos con el “Macho”, que “nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde”. Ese día señalé que los detractores del “juego defensivo” del “Macho” ahora lloraban su salida y no les importaba que la fórmula del nuevo timonel privilegiara lo que tanto decían extrañar en la era de Ramírez, más ataque, porque lo que en realidad empezaban a echar de menos era a su extécnico y el orgullo que les hizo sentir como ganadores. Luego vino Keosseián y el liguismo se deslumbró con las pinceladas de un futbol ofensivo, que bailoteó entre lo sublime y lo ridículo. Algunos se auto engañaron alabando la propuesta del uruguayo, con frases hechas como que “preferimos perder jugando así que ganar teniendo miedo”. El 17 de abril volví a terciar en el tema y titulé mi columna así: “ La Liga sufre de melancolía” y escribí: “Dolorosamente para los manudos, tuvo que venir otro técnico para que se le hiciera justicia al “Macho”. No creo que haya un solo manudo que prefiera el presente rojinegro, el de “Manolo”, al ayer de aquel criticado equipo, al que llamaban mezquino, pero que les dio 4 títulos en 5 torneos”.

Dije que la estrategia de Keosseián era un espejismo, porque aunque espectacular y ofensiva, era la versión más goleada de la Liga en los últimos años. Por último, el 1°. de mayo, en “El recuento de los daños”, enlisté a la manuda como una de las dirigencias que provocó lo que entonces parecía el fracaso liguista, por haber obligado la salida de Ramírez. Cuando el milagro no se hizo en Cartago, la venda de la injusticia cayó para siempre y los ojos de Pinto, al igual que los de muchos que no querían ver, se encaminaron hacia San Antonio de Belén para clamar por el retorno de Óscar.

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