Publicidad

Magníficos

Arde Troya futbolera

El epicentro de esa acalorada refriega es el clásico español y el arbitraje de Undiano Mallenco.

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Google Plus One:

FOTO: AFP

El 95 por ciento de los seguidores del Real Madrid jamás verá en persona a Cristiano Ronaldo, ni a alguno de sus galácticos compañeros.

Muy pocos en el planeta tendrán la bienaventuranza de asistir a un encuentro, aunque sea lejano, con Lionel Messi o su legión blaugrana. Y hay una guerra en el planeta por uno y otro equipo.

Los diarios de este mundo sacudieron el lunes con un debate transoceánico, más encendido que la polémica entre rusos y occidentales por la anexión de Crimea, o con más versiones que el destino final del avión malasio desaparecido.

Pero el epicentro de esa acalorada refriega es el clásico español y el arbitraje de Undiano Mallenco. Esos tres pitazos que resonaron en los más recónditos lugares del planeta tienen aturdidos aún a todos los amantes del futbol.

Provocaron una maldición en coro cuando regaló un penal a Ronaldo, un lamento blanco por no sancionar la posición de Neymar previo al primero a favor del Barcelona, y el llanto amargo de un estadio cuando puso a Messi de nuevo ante Diego López.

Media afición mundial amaneció con la resaca de una derrota que indigesta, porque sucedió a manos del enemigo enconado, y gracias al jugador que no permite que Ronaldo suba al trono del Dios del futbol moderno.

La otra mitad sonríe con su “Messias”, la Pulga que se alimenta de sangre helada y es capaz de patear dos penales perfectos y fusilar a un arquero con maestría extraterrestre.

Los amantes del buen futbol siguen embelesados por la joya de gol con que Iniesta culminó una sucesión de 28 pases, una eternidad en cualquier cancha y toda una osadía cuando el rival tiene los quilates del Madrid.

E igual los destellos del lunes evocan la obra perfecta de Benzema, que duerme la bola en el pecho y luego la anida en la jaula de Valdés.

Unos y otros no deben olvidar la jornada del mejor Iniesta en el Bernabéu, enfundado en su traje de fantasma futbolero, apareciendo por aquí y por allá, con trazos de escalofrío, con un gol del más allá, un penal fabricado como travesura de Gasparín y que le devolvió la vida a un Barça que se resiste a abandonar su juego celestial.

El lunes de futbol despertó con la ‘cruda’ madrileña de un Ronaldo haciendo trompitas en las tapas de los diarios, aparejado con Ramos, una vez más pintarrajeado por el rojo de una tarjeta y, otra vez, condenando al silbatero como culpable de sus desgracias. En las oficinas de San José, Londres, Singapur y en cuanto rincón puso el clásico en la pantalla de la pasión, también hubo lamentaciones y maldiciones, alegrías y festejos.

El Mundo dividió en dos por una pelota. Con sus héroes modernos retomados de la Iliada, mitológicos. Aquiles y Héctor, Messi y Ronaldo, en una pugna divina por la supremacía, incinerando el mundo con su pasión por el futbol, por su afán por la perfección y por su destreza en el arte de atacar, que les viene del Olimpo y no de este terrenal planeta.

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Google Plus One:

Publicidad

Sondeo ¡Participe!

¿Marcará diferencia la ventaja deportiva en las semifinales del Torneo de Invierno?

Ver resultados

Publicidad