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MAGNÍFICOS

El Comandante en su hora humana

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Cristiano Ronaldo ganó su Balón de Oro 2013 merecidamente. A la hora de su unción como Dios del planeta futbol fue cuando, paradójicamente, mostró su más humilde lado humano. El Comandante de la cancha, sacudido por las lágrimas, dejó de ser el arrogante y frío futbolista que, en los últimos cuatro años, saludó con una mueca el anuncio de la FIFA al mejor de la temporada.

Joseph Blatter, el culpable de que Ronaldo improvisara su saludo militar en el festejo de un gol, montó todo para reivindicarse ante el portugués. Primero alargó el periodo de votaciones para que Cristiano pudiera convencer a los indecisos en los partidos de repechaje contra Suecia. Después, convocó a Pelé para dar el premio, casi como un anuncio a cuatro vientos de que no era Messi el elegido.

Por si fuera poco, el delantero del Madrid se hizo presente a la gala con su famosa novia, Irina, su hijo y su madre. Convocó por primera vez a toda su familia para presenciar, al final, su triunfo sobre el pequeño Lionel Messi, ganador del trofeo en los últimos 4 años y quien ésta vez le siguió en las votaciones, mermado por las lesiones que le apartaron de la cancha durante la última parte del año.

Ese Balón de Oro, que le ha sacado lágrimas al robot, según lo definió el presidente de la FIFA, siempre fue polémico y hasta xenófobo. Instaurado por la Revista France Football, desde 1956 y hasta 1995 excluía a todo jugador no nacido en Europa, aunque jugara en una liga de ese continente. Eso privó al mejor Maradona del Nápoles, por ejemplo, de recibirlo. Casi como disculpa, en 1995, le dieron al 10 argentino un Balón Honorífico, la misma noche que por primera vez se le concedía a un futbolista no nacido en Europa, George Weah, de Liberia.

Y tenía razón Ronaldo para hacer “cucharas” y muecas de todo tipo en estos 4 años anteriores. Su gran antagonista, “La Pulga”, había cerrado como el último ganador del viejo Balón de Oro otorgado por la revista Francesa, en el 2009, y era el único que había obtenido, consecutivamente y desde el 2010, el nuevo Fifa Balón de Oro, tras fusionarse con el galardón que la entidad rectora del futbol otorgaba al mejor futbolista mundial.

La tiranía de Lionel llegó a su fin para regocijo de Ronaldo y de la misma FIFA, pues todo Madrid, Portugal y los millones de seguidores del Real en el planeta, no hubiesen soportado un plantón más en el podio para su consentido Comandante, máxime después de las burlas de las que fue objeto por Blatter a final de año y de la confesa predilección por el juego de Lionel Messi.

Para terminar de condimentar la polémica, Ronaldo ganó su segundo Balón en un año en el que lo perdió todo a nivel de equipo, a manos de su odiado Barcelona (La Liga), su archirrival de la ciudad, El Atlético de Madrid (La Copa del Rey) y un acorazado alemán que lo despacho de Dortmund con un 4 a 0 muy grande (El Borussia en la Champions).

Franck Ribéry, el francés que terminó tercero en la votación, logró los 5 títulos disputados con su Bayern, pero no le alcanzó para apagar las luces del galán portugués ni las del mimado mundial de Rosario. Pero por encima de todas las suspicacias, de los dimes y diretes, los números individuales de Cristiano le dan la razón a quienes votaron por él. Fue el goleador de la Champions con 15 tantos, hizo 38 en la Liga española, 6 en la Copa del Rey y 10 con la Selección. Un Comandante implacable.

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