Publicidad

Magníficos

El equipo del Presidente

Luis Guillermo Solís se atrevió a ponerle nombre a los once seleccionados que saltarán a la cancha en el duelo mundialista contra Uruguay.

El señor presidente designado, Luis Guillermo Solís, se enfundó la camiseta de la Tricolor y fue portada de éste periódico al día siguiente de su elección. Un golazo reporteril y una buena noticia para los amantes del futbol: “El Presi” sabe de futbol.

El líder del futuro Gobierno se atrevió a ponerle nombre a los once hombres que saltarán a la cancha en su primer juego mundialista contra Uruguay. Optó por un equipo equilibrado, como esperamos sea su mandato, con Navas, Umaña, “Pipo”, Acosta, Gamboa, Bolaños, Tejeda, Borges, Oviedo, Bolaños, Ruiz y Campell.

Como ven, comparte la filosofía de Pinto, avala a sus preferidos y apuesta a una defensa nutrida, con doble candado en el medio, dos medias puntas y un delantero.

Leyendo el libreto de Jorge Luis Punto en sus últimos juegos, también dejó a Saborío en el banquillo, seguramente para usarlo de relevo, cuando se requiera cambiar el chip y jugar con pivote fuerte y un cazador en el área. Por decreto, sin consultarle a sus ministros, puso a Navas en la puerta, interpretando el sentir unánime de un pueblo que, sin referéndum ni encuestas, ha votado masivamente por el arquero del Levante.

El señor Solís confesó su identificación con el camino recorrido por la Selección en la eliminatoria. Nadie daba nada por ella al inicio, así como ocurría con él aún a dos meses de la contienda electoral, inadvertido por todos los rivales, con el letrerito de “candidato del margen de error”, con todas las apuestas en contra. Como lo estará Costa Rica en el grupo de la muerte, frente a tres mastodontes de la historia futbolística.

Dejó entrever que su pasión por el deporte está por encima de cualquier cálculo diplomático y lanzó un mensaje guerrerista. “Tenemos una deuda que saldar con ellos”, dijo en relación con Uruguay y, por si fuera poco, se atrevió a decir que es el más accesible de los rivales.

Nos salió valiente el “Presi”… Como debe ser. Y es que en realidad, la tarea de la Sele y del nuevo mandatario tienen un parangón. No será fácil para ninguno de los dos, la Tricolor con la tarea de superar la gesta de Italia 90, el líder político con la misión de no defraudar al millón y medio de votantes que lo apoyaron.Algo así como un Pinto político, que será juzgado después por el pueblo al terminar su mandato al frente del equipo de todos.

Además, el mandatario electo dio muestras de tener los tacos bien puestos y la pantaloneta de gobernante en su lugar. Responsablemente, no irá a apoyar a la Selección en Brasil, sino que se quedará en Tiquicia, viendo los juegos por tele, sin abandonar su tarea de poner a jugar su alineación de estreno, cuando recién asuman la misión de golear la pobreza, driblar la inflación, zancadillear el déficit y controlar el tipo de cambio…

En síntesis, bailar con la más fea. Pero los aires triunfalistas no lo abandonan, y como su primer compromiso con la camiseta de presidente bien puesta, pronosticó un asueto en caso de que la Selección avance a los octavos de final.

Publicidad

Sondeo ¡Participe!

¿Marcará diferencia la ventaja deportiva en las semifinales del Torneo de Invierno?

Ver resultados

Publicidad