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El ‘Tata’ se juega la vida

El superclásico del domingo decidirá si el Madrid gana la Liga. En caso de que el Barça triunfe, se alargará la incógnita hasta el último momento.

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FOTO: AFP

El superclásico del domingo decidirá si el Madrid gana la Liga. En caso de que el Barça triunfe, se alargará la incógnita hasta el último momento y Atlético seguirá en el baile, no como comparsa, sino como candidato.

Contrario a los últimos años, los de La Casa Blanca son los claros favoritos no solo para ganar el partido cumbre, sino para ceñirse el título liguero. El Barça, cuestionado por un estilo que no potencia el juego de sus mejores hombres, decide en el Bernabéu no solo la posibilidad de mantener su hegemonía de los últimos años, sino el futuro del “Tata” Martino como técnico en la temporada siguiente.

El nuevo clásico español tiene la polaridad invertida en relación a otros recientes. Antes, el Madrid necesitaba al mejor Ronaldo, al más rudo Pepe, al Alonso con más capacidad de recuperación, y a la defensa mejor y más concentrada para impedir que la endiablada trilogía Messi- Xavi- Iniesta dejarán en la red la obra demoniaca de un futbol del más allá. Ahora es lo contrario.

El Barcelona puede tener oportunidad si controla a CR7, el jugador en más forma de la actualidad, si es capaz de vulnerar una defensiva que no tiene grietas en zona alguna y si las individualidades pueden brillar con destellos al menos cercanos al de otros tiempos.

La victoria visitante tiene que contar con el mejor Messi, un Iniesta perfecto en la ejecución de los pases, un Neymar con la llama encendida, un Xavi que recuerde al de sus grandes jornadas, al Pedrito de los milagros en la red, pero sobre todo, a un Piqué y compañeros capaces de cumplir con la titánica tarea de controlar a Ronaldo, Bale y Benzema o Jesé, el ataque más aceitado y mortífero del planeta.

El Real Madrid dejó de ser simplemente el equipo de las grandes individualidades, que evidenciaba en la cancha las diferencias nacidas en la intimidad del vestidor, en buena parte atizadas por la ponzoña de Mourinho.

Vitaminado por el Balón de Oro, Cristiano explotó en su versión excelsa durante esta temporada y encontró en Bale y Benzema a sus lugartenientes del gol. Ahora es una máquina de futbol ofensivo, pero también es un equipo que maneja y controla el juego del rival, lo minimiza en opciones y lo reduce a la impotencia.

Ahora el Madrid es un super equipo y el Barcelona deambula entre el recuerdo del temible cuadro de Guardiola y un conjunto asaltado por los demonios de una filosofía desgastada.

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