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Opinión

“El Mambo” y la Sele

El “Mambo” Núñez es buena gente, simpático, goleador insigne del ámbito local, pero digo que no está para la Selección Nacional.

Cuando me instalo frente a la computadora, casi siempre el corazón me quiere dictar las notas, pero la razón es la que –casi siempre- me da la tinta para terminar escribiendo.

Es más fácil claudicar ante la tentación de opinar como la mayoría, sentir como los aficionados y recibir halagos de esa masa que, inducida por los arrebatos del corazón, viajan en un carrusel de emociones, pidiendo en el día nominaciones a la santidad y condenando en la noche al destierro eterno a un mismo sujeto (jugador o entrenador).

Me ha pasado con el “Mambo” Núñez. Es buena gente, simpático, goleador insigne del ámbito local, pero digo que no está para la Sele. Al menos no para ésta que dirige Jorge Luis Pinto. Lo escribo así de fácil, pero me cuesta un Mundo, pues desearía estar equivocado. ¡Y ojalá lo esté!

Tiene una técnica exquisita para acomodar la pelota donde el portero no puede llegar, sabe cuándo quebrar en el área, cuándo enganchar, cómo defender el cuero con el cuerpo, y en qué momento meter el puntazo para anotar.

Está a 5 goles del máximo anotador en campeonatos locales, Errol Daniels. Pero igual que el mítico goleador alajuelense, Víctor no tiene historia importante con la Sele y, me parece que es tarde para dejar huella. Aunque su gran momento y su botín como cañonero de torneos locales le avalan, tiene tres escollos por superar.

El primero es un expediente pálido con la camiseta tricolor, incluso con un Mundial en el que no participó. El segundo es su edad, ligada a las exigencias del futbol moderno, pues aunque le alcance para vestirse de pistolero en las jornadas florenses, me parece que carece de la cuota de sacrificio y de ida y vuelta que Pinto demanda.

Esa falencia tiene que ver no solo con sus 33 años, sino con el pedigrí futbolero del nacido en Dominicana, de futbol alegre, vivaz, desenfadado, pero muchas veces desaplicado en lo táctico. El tercero obedece a la forma de jugar de la Sele, a los compañeros de juego, al rol de un delantero en la pizarra de Pinto.

Sé que en momentos de apremio podría salvarnos un partido en el Nacional. Pero es evidente que no tendrá muchas oportunidades y tal vez ninguna. Si la tiene, ojalá me tape la boca a punta de goles.

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