Publicidad

Magníficos

Refranes en el diluvio morado

El domingo, antes de terminar el juego en el Nacional, las aguas moradas se agitaban pidiendo el cese de Rónald González y el destierro sempiterno de algunos jugadores.

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Google Plus One:

El refranero popular aconseja “no cambiar de caballo a medio río”, pero el futbol tico está lleno de ejemplos de jinetes ahogados en ese río donde la imprudencia y la impaciencia han devorado no solo al montador sino al cuadrúpedo. El domingo, antes de terminar el juego en el Nacional, las aguas moradas se agitaban pidiendo el cese de Rónald González y el destierro sempiterno de algunos jugadores, indignos de ponerse la gloriosa casaca de don Ricardo Saprissa. Heridos en su amor propio por el rival de toda la vida, una legión de cabezas calientes atizó las redes sociales con la salida fácil de siempre. Para seguir rebuscando en el libro de los dichos, “no dejaron títere sin cabeza”. Culpable González por el planteamiento errático, el doctor y el preparador físico por las lesiones, los que jugaron el clásico por no tener casta ni calidad para ponerse la morada, el jerarca porque es un “salado” que no ha hecho ganar a la “S” ni un torneo de futbolín. Sequeira, que dio la cara, por bocón. Y los que no hablaron, por pendejos.

Y como en el conocido adagio, “del árbol caído todos quisieron hacer leña”. Solo faltó que pidieran la cabeza de la mascota. El ídolo de ayer cayó en desgracia. “Hoy figura, mañana sepultura”, sería el epitafio que acompañaría al ídolo morado que debutó a los 17 años, dio glorias al Saprissa y la Sele, triunfó en Guatemala, tuvo un buen paso como seleccionador y fue convocado sin reparos como el reparador de los sueños rotos en la Cueva de un Monstruo que dejó de asustar desde tiempo atrás. Y mientras al pobre de Rónald, haciendo honor al dicho de que “al buen pagador no le duelen prendas”, reconocía la superioridad de su rival, y explicaba el peso de las numerosas ausencias en el desempeño de su equipo, las redes ardían en su contra. “A otro perro con ese hueso”, era la respuesta de ese monstruo de mil cabezas.Es tiempo de que la dirigencia de la “S” tome el toro por los cuernos, en vez de abandonar al caballo en medio río. Y domar ese cornudo impetuoso implica echarse un pulso con esta corriente cortoplacista que se instala en las gradas y en las redes sociales, pidiendo resultados de inmediato. “La paciencia es amarga, pero sus frutos son dulces”, debe ser el eslogan en el equipo tibaseño, pues hay que verlo como un proyecto en gestación. Duele la espera, pero la impaciencia suele hacerla más larga. Saprissa necesita aprender a ganar, tiene jóvenes que no saben de glorias, y cuando eso ocurra, la bandera morada volverá a ondear con donaire en los estadios del futbol local. Su técnico, joven, humilde, trabajador y con la costumbre de dar la cara sin poner excusas baratas, tiene las cualidades para llevar a buen puerto el proyecto de la “S”.Juan Carlos Rojas y su gente no pueden cortar el árbol sin abonarlo con un poco de sensatez. Antes de hacerlo, sería mejor repasar a Tagore: “Convertid un árbol en leña y podrá arder para vosotros, pero ya no producirá flores ni frutos”.

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Google Plus One:

Publicidad

Sondeo ¡Participe!

¿Marcará diferencia la ventaja deportiva en las semifinales del Torneo de Invierno?

Ver resultados

Publicidad