Publicidad

Magníficos

En la galaxia de los ricos

Y resulta casi un insulto que un solo hombre, por el hecho de ser virtuoso en el arte de meter goles, sea motivo de tal transacción.

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Google Plus One:

El Madrid pagó 91 millones de euros por Gareth Bale, aunque los ingleses dicen que el negocio fue de 101 millones. La pregunta obligada no es si él los vale, aunque es difícil pensar que sí.

Más bien hay que cuestionar si no es un acto inhumano, contrario a la dignidad de todos los demás habitantes del planeta, y sobre todo de los pobres. Los alrededores del Santiago Bernabéu, al igual que muchos rincones de España, han sido escenario de protestas por parte de los empobrecidos hijos de la crisis europea, que se ensañó de manera violenta contra los españoles.

Y resulta casi un insulto que un solo hombre, por el hecho de ser virtuoso en el arte de meter goles, sea motivo de tal transacción. Futbolísticamente igual es inmoral.

Representa los siete pecados capitales del balompié: la lujuria y la gula dándose un banquete frente a la mesa con solo mendrugos de pan de la mayoría de los otros equipos de la Liga.

Muchos de ellos al borde de la quiebra y sin posibilidades de acceder a una competencia justa, frente al imperio de la Casa Blanca, secundada por un Barcelona que también suele cometer sus excesos , aunque la cantera sigue siendo el pilar de sus triunfos. Florentino Pérez juega con sus fichas como si fuese el Dios Zeus. Temporada tras otra, baja al menos un par de estrellas del firmamento futbolero y las pone a sus pies, las ofrenda al público madridista y se ufana ante las cámaras del planeta colocando la nueva camiseta blanca, símbolo de poder económico, aunque no siempre futbolístico.

Si el técnico los necesita, si juegan a futuro o no, si provocan discordias en el camerino, o piden la transferencia en menos de lo que canta un gallo. Eso no importa. Cada uno de ellos es un ícono del poderío monetario, un imán mediático que pone la marca del Madrid en todos los rincones del hemisferio, una camiseta nueva que vuelve locos a los visitantes de la tienda en el Coloso del Bernabéu. No son futbolistas, sino máquinas de la propaganda, prototipos de la moda, protagonistas de sus propias novelas que venden millones de revistas rosas. Y de paso, a veces juegan futbol.

El lunes 2 de setiembre toda España se paralizó para ver la presentación “en sociedad” de Gareth Bale. Muchos de quienes llenaron el estadio pertenecen a los 6,7 millones de españoles desempleados por culpa de la burbuja inmobiliaria, la crisis bancaria y las medidas de austeridad impuestas para rescatar al país de una debacle que era inminente. Como suele suceder con la realeza española, Emma Rhys-Jones, la novia de Bale desde los 11 años, es ahora una nueva integrante de la dinastía de princesas que visitan los palcos del Bernabéu: Como Sara Carbonero, Irina Shayk , o en el pasado Victoria Beckham o Mamem Sanz, esposa de Raúl González. El futbol las ha alejado también a ellas de ese mundo de protestas, reclamos y necesidades de España. Ellas también viven en otra galaxia y forman parte del reinado blanco que habita su propio castillo, colocadas en una vitrina encantada, desde la cual es imposible mirar al resto de los mortales.

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Google Plus One:

Publicidad

Sondeo ¡Participe!

¿Marcará diferencia la ventaja deportiva en las semifinales del Torneo de Invierno?

Ver resultados

Publicidad