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Magníficos

El gol como bandera

Me equivoqué. Al igual que lo hice cuando oí hablar por primera vez de un tal “Mambo”, el exótico dominicano que pretendía jugar futbol en Costa Rica.

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Casi en forma simultánea, dos cañoneros le anotaron un gol a la historia. Víctor Núñez rompió el récord de anotaciones en torneos locales y Alvaro Saborío fue nombrado “Jugador Latino del Año” en la MLS.“Sabo” ha luchado contra sus limitaciones y la incomprensión de muchos. “Mambo” contra un inicio poco prometedor y un ir y venir por diversos equipos. Al “Chompipe” lo conocí allá por el 2000 cuando don Alvaro MacDonald lo llevó a mi oficina para un trámite legal.

Me lo presentó como su hijo (aunque no tenía los apellidos) y con total convicción afirmó que era un futbolista de corte internacional. Miré a ambos con desconfianza, al padre porque me parecía que hablaba como tantos papás de sus hijos cuando apenas si saben correr tras un balón, y al muchacho porque se refugiaba en una timidez extrema que no parecía tener cabida para un gran futbolista.

Me equivoqué. Al igual que lo hice cuando oí hablar por primera vez de un tal “Mambo”, el exótico dominicano que pretendía jugar futbol en Costa Rica y que tenía una pestaña blanca. “Debe batear bien”, pensé cuando lo vi encarrerado con el uniforme del Saprissa, intentando unas gambetas ortodoxas que no le presagiaban futuro.

“El Mambo” no bailó a su mejor ritmo en el Saprissa que lo vio nacer. En tres temporadas diferentes solo marcó 10 goles. No le ayudaba mucho esa pose de jugador de potrero, convencido de que lo suyo era la gambeta, por encima de cualquier libreto táctico. A menudo parecía estar aislado de sus compañeros, disfrutando el encare con el rival, amagándolo, haciéndolo sufrir.Alvaro siguió de romance con el gol en Suiza pero después se diluyó en el Bristol. Parecía caído en desgracia en sus convocatorias a la Selección, donde la silbatina y el reproche fueron compañeros de juego en múltiples ocasiones. Nunca se rindió y después de una mala jornada siempre tenía un gol para mantener abierta la puerta de la convocatoria siguiente y un tapabocas para sus detractores.

Al dominicano que se hizo tico no le fue bien con la Selección y aunque no jugó en Alemania 2006 y ha hecho pocos goles con la tricolor, se aferra a punta de anotaciones florenses al sueño brasileiro. Sus 198 goles no son un salvoconducto pero ponen a pensar a cualquier técnico en su tarea de llenar la lista de los próximos mundialistas. Yo no lo veo titular pero anda con la vocación de gol encendida y con la sed intacta por alargar su mito. Aquel a quien casi lapidan por “lagarto enyesado”, hoy es el goleador histórico del Salt Lake y un indiscutible de esta Selección que luchó contra una legión de incrédulos. El otro desafío los modismos del futbol casero, cambió de camisa cuando quiso, en equipos grandes y chicos, y se volvió un pistolero de grueso calibre en todo terreno.

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