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4-4-2

La camiseta sí juega

Tan modesta era que los jugadores decidieron sudarla, ensuciarla y, de ser necesario, romperla.

Redacción

La camiseta no juega -escribí en comentarios anteriores al Mundial- sobre la nada atractiva, sencilla y decepcionante prenda que llevaría la Sele. Me equivoqué: sí juega,

Tan modesta era que los jugadores decidieron sudarla, ensuciarla y, de ser necesario, romperla. Quizás si fuera tan llamativa como la holandesa o la del segundo uniforme alemán, daría lástima.

Me equivoqué también cuando dije "pobre los rivales que la intercambien con los nuestros". Hoy digo lo contrario: pobres los nuestros que deben desprenderse de la prenda con que hacen historia.

Si hubiese un Mundial que otorgara puntos por jugar bien y vestir modestamente, la Sele ya estaría en semifinales.

La camiseta sí juega, cuando aún fea se vende como pan caliente. La Sele nos hizo quererla.

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