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Magníficos

Paremos estos pleitos que desprestigian

No ensuciemos ese prestigio y respeto que nos ganamos como país, como selección.

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FOTO: /Foto: Carlos Borbón

No perdamos la alegría, el entusiasmo y el orgullo que nos llena a todos los costarricenses por el gran éxito del Mundial que cumplió la Selección. No ensuciemos ese prestigio y respeto que nos ganamos como país, como selección.

Que desaparezca ya este pleito de palabras, esas fuertes discusiones y señalamientos que se han dado luego de que el profesor Pinto hiciera algunas declaraciones, las cuales crearon polémica, discordia y han dañado la imagen de muchos.

Nada le hubiera costado decir a la Federación y a los seleccionados después del partido de cuartos de final contra Holanda el montón de situaciones que se presentaron a lo interno de la Selección, pero no se hizo porque los trapos se lavan adentro, como pasa en una familia o en una empresa.

Ni Paulo Wanchope serruchó el piso a nadie, ni los jugadores o federativos somos flojos y faltos de disciplina. Una cosa es la exigencia y otra el irrespeto, hay mucha diferencia entre una cosa y otra.

Me preguntan en redes sociales que sin esa exigencia no se hubiera logrado el éxito. Fue gracias al trabajo compartido que llegamos alto. El aporte de los jugadores, el buen trabajo táctico del entrenador Jorge Luis Pinto, acompañado de un cuerpo técnico profesional que repartió responsabilidades y el apoyo logístico de los federativos que respaldaron y creyeron en el proceso.

Pese al desgaste que se acumuló desde hace mucho tiempo atrás por la difícil relación existente, entre entrenador y equipo, decidimos luchar y seguir en busca de los sueños, porque nada ni nadie nos iba a detener. Todos, absolutamente todos, nos llenamos de compromiso para defender el prestigio de nuestro país, por el apoyo de la afición, por nuestro futuro.

Lo cierto es que nadie se agachó al trabajo duro, a las horas de entrenamiento, a la exigencia, pero tampoco nadie se agachó ante el irrespeto. La idiosincrasia del costarricense muchas veces es tolerar el irrespeto, dejarnos de los demás, por eso ojala todo lo sucedido sirva de experiencia para que nos demos el valor que merecemos.

Paremos ya este mal episodio que estamos viviendo, nuestro país es merecedor de felicidad y de orgullo, por los grandes resultados que obtuvo la tricolor.

Una gran semilla se sembró y debemos de alimentarla para obtener los mismos resultados, miremos al frente porque tenemos un gran futuro.

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