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MAGNÍFICOS

“Chucho” huele a gloria

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Jesús “Chucho” Ramírez aun huele a gloria. Y ese aroma atrajo a Eduardo Li para ponerlo al frente de las selecciones menores. El azteca tiene dos años para torcer el ciclo de frustraciones en todas las categorías, que coincide con la gestión del jerarca federativo.“Chucho” logró un título mundial Sub 17 con México en 2005 y se convirtió en una figura de culto que podemos pagar. La tarea es compleja. El director de Selecciones Menores deberá rodearse bien, escuchar a las voces autorizadas y arrollarse las mangas. Aquí hay una experiencia acumulada que no se puede dilapidar.

El trabajo de Carlos Watson con la Sub-20 fue ejemplar; el “Puro” Ureña hizo camino y en ojo para descubrir talentos, no hay como Orlando de León.

Un recurso olvidado son las selecciones regionales. La iniciativa promovía talentos de todos los rincones del país. Bien aceitado, el proyecto puede ser la cantera que provea esa dote necesaria de jugadores a la carta que requieren nuestros equipos menores.El aspecto medular es, sin duda, la filosofía de juego. ¿A qué vamos a jugar y cómo? La respuesta a esa interrogante determinará cómo se organice el trabajo, la metodología a emplear y los técnicos adecuados para desarrollarla. Una misma identidad debe cobijar a todas las categorías. El objetivo es que los futbolistas quemen etapas, asciendan en el escalafón y pasen de categoría con el dominio de lo que se requiere.

Sería bueno que “Chucho” se siente a conversar con nuestros filósofos criollos. Y hablo del propio Watson y Manrique Quesada, dos hombres muy claros de pensamiento en el sensible tema de nuestra identidad futbolística.El timonel florense Marvin Solano también tiene mucho que aportar a la discusión, al igual que Giovanni Alfaro. Y si de méritos se trata, Rónald González es una fuente de consulta obligada por su cuarto lugar en el Mundial de Egipto 2009.

Más allá de si nos defendemos con tres o cuatro en el fondo, si jugamos con uno o doble “5” y si empleamos pivote de área o hombres que lleguen por fuera, lo esencial es la técnica. Y el reto básico que se plantea esta nueva etapa con el fútbol menor debe contemplar una vuelta a las raíces.Requerimos futbolistas enamorados del balón, como antaño. La técnica es esencial y si bien se trae en los genes, en realidad se pule con la práctica y buenos maestros. Pero no podemos pretender que un exjugador que jamás bajó una pelota con el pecho, le enseñe a un adolescente cómo hacerlo.

Ojalá la gloria del “Chucho” se combine con lo que antes hacíamos bien, para que la historia de su contratación termine bien.

Pagan por un desconocido inofensivo dentro de la cancha

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