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En la cama con Diego Maradona

Maradona se prepara para su cuarto juicio de paternidad, Verónica Ojeda sigue enamorada de él y, en medio de esta historia de realidades opuestas, un ángel inocente todavía no nace y ya carga con el peso de un apellido casi maldito y difícil de llevar.

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Verónica Ojeda recorrió medio planeta en avión para contarle a Maradona lo que Diego Armando no quería escuchar: que aquella tarde de pasión en un lujoso hotel de Buenos Aires a final de año la dejó preñada.

La ex del 10” más grande de la Argentina se hubiera ahorrado el viaje de Buenos Aires a Dubái. El exastro ordenó que no pasara de la recepción. Y, por si quedaban dudas de lo que pensaba, se desmarcó del tema en un “sms” soez que envió a su hija Geannina: "Se me ríe el c… mami. Que se la esté c… otro y sea de otro".

El verbo pinta la decadencia del otrora genio del fútbol y su machismo visceral, pero, también, la fragilidad y sumisión de la excompañera y madre de su quinto hijo, quien se embarcó en un viaje agotador y sin fruto, antes de que reventara el escándalo.

Maradona siempre se cuidó de que su vida personal y futbolística ocuparan compartimentos separados. Y el tema de los hijos fue muy sensible. Solo reconoce a los dos frutos de su matrimonio con Claudia Villafañe: Dalma Nerea y Giannina Dinorah.

Pero si sus goles antológicos son leyenda, sus aventuras entre las sábanas también. Perdió dos juicios de paternidad y se resignó a aceptar dos hijos fuera del matrimonio. Son Diego Armando Jr. y Jana, concebidos con las modelos Cristina Sinagra, de Italia, y Valeria Sabalain, de Argentina.

Con Ojeda lo une una relación de amor-odio. La joven es la madre de su hijo Diego Fernando, de un año. Maradona la dejó al enterarse de que estaba embarazada y puso fin a una relación de ocho años. Pero, según Verónica, nunca han dejado de verse.

A su regreso del frustrado viaje a Asia, ella le comentó al diario Clarín: “Yo estuve con el padre de mi hijo cuando vino a fin de año. Él me dijo que teníamos que hablar y por eso nos encontramos fuera de la casa, en un hotel muy importante. El encuentro fue después de las 14, estuvimos todo el día juntos; y no nos cuidamos”.

Diego tiene 53 años y, como lo describe la prensa española, anda hecho un semental. Tiene una novia 30 años menor, la exjugadora de fútbol femenino Rocío Oliva, de 23, con quien planearía casarse en Roma este fin de semana.

Pero Verónica sigue enamorada y defiende lo que cree suyo: “Diego me dijo que con Rocío ya no pasaba nada. De hecho, en diciembre, supuestamente viajó para cortar la relación. Él me comentó que no sabía cómo sacársela de encima. Yo le creí, como una persona enamorada”.

Las cosas del amor. Maradona se prepara para su cuarto juicio de paternidad, Ojeda sigue enamorada de él y, en medio de esta historia de realidades opuestas, un ángel inocente todavía no nace y ya carga con el peso de un apellido casi maldito y difícil de llevar.

Pagan por un desconocido inofensivo dentro de la cancha.

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