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Magníficos

Javier y Rónald, tablas

Dos técnicos trasladaron a este rocambolesco certamen un duelo personal, iniciado en Guatemala.

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El Torneo de Verano se encamina a la hora de las definiciones. Se asemeja mucho a una película con final abierto, en donde todo puede suceder. Cartaginés mantiene la punta con sobresaltos, los tres grandes están vivos, Pérez Zeledón no desmerece, Santos se aferra a la ilusión, Uruguay saca la sumadora y hasta Puntarenas quiere tentar la utopía. Cada jornada atiza discusiones o polémicas y siempre da tema. Al merecido liderato blanquiazul le llovieron profetas trágicos de lengua mordaz, la Liga se ha levantado y caído, Saprissa es un “transformer” entre la duda y lo sublime, Herediano tropieza o entona pero siempre acecha, los generaleños dependen de sí mismos y así podríamos enumerar…

Dos técnicos trasladaron a este rocambolesco certamen un duelo personal, iniciado en Guatemala. Javier Delgado con Cartaginés y Rónald González con Saprissa libran un pulso particular que, por ahora, arroja tablas. Los azules frisaron la perfección aquella noche mágica en Tibás, donde el 2 a 3 final premió la fortuna morada porque debió ser 2 a 6. Lo que se vivió en el “Fello” Meza el domingo pasado fue un clon invertido de aquel partido. Esta vez, la perfección y la efectividad se alinearon con los tibaseños, que pudieron sacarle los colores al líder si aquellas tres llegadas antes del gol de Rodríguez terminan en anotación. Y para acentuar la paradoja con lo vivido en el primer duelo, ahora la respuesta de corazón la puso Cartaginés. Rónald y Javier son un producto de la bipolaridad del futbol tico. Son Saprissa y La Liga, así, sin más, aunque Delgado escriba esta etapa de su hoja de vida con los azules, en donde, precisamente, un técnico de extracción eriza, Juan José Gámez, gestó una de las pocas alegrías de los centenarios con aquel equipazo inolvidable del 83, monarca de Segunda y amo del toque y gol. González y Delgado son dos apuestas futuras del futbol nacional, predestinados a la Selección cuando Brasil 2014 sea un buen recuerdo –Dios mediante- y se imponga salir en busca de glorias nuevas. Y si lo vivido en esos duelos trepidantes de 90 minutos este Verano sirve para proyectar lo que viene, creo que ambos la tienen clara. A Javier le sienta mejor la audacia, como cuando prepara a su equipo pensando en el arco rival, bajo la conducción de la zurda sabia de Castillo. Debería repensar la utilidad del “doble 5” con Montoya y Fonseca, y optar por un mixto de mayor manejo –Alvarado- que le dé quite y proyección, pues así Arauz elaboraría más diagonales predestinadas al gol.

Y González aprendió en Cartago que mientras no arme una línea del fondo que le brinde seguridad –incluido el arquero-, lo mejor es plantear los partidos lejos de su portería, con Estrada en estado de gracia y mucho desborde por los costados, para mantener ocupado al rival. A lo mejor el destino los enfrenta de nuevo este torneo, por un título, para ver quién es quién.

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