Publicidad

Opinión

La Copa o el Mundial

Al rival le basta con dificultar el tránsito de pelota en el medio para que se nos haga un mundo encontrar el camino al arco rival y marcar goles. No hay quién pida la pelota y la administre con criterio.

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Google Plus One:

No entiendo la negativa de Pinto, su cuerpo técnico y los dirigentes a reconocer que la Copa Oro fue un fracaso. Este es un torneo maldito para la Sele.

Con el equipo estelar, con el de suplentes o con uno mixto siempre es lo mismo: eliminación. Y por extraño capricho del destino, cuando queda atravesado en media eliminatoria, se vuelve un tormento aun con aquel equipo maravilloso que se clasificó a Corea y Japón 2002.

Sin desdeñar el análisis, hay que poner las cosas en perspectiva y recordar que el objetivo es Brasil. Yo militaba en el grupo de ingenuos que vio en los segundos 45 minutos ante Cuba el primer peldaño hacia el cetro. Pero el pésimo encuentro ante el modesto Belice y lo que vino después, contra Estados Unidos y Honduras, dejaron claro que estábamos frente a más de lo mismo.

Al rival le basta con dificultar el tránsito de pelota en el medio para que se nos haga un mundo encontrar el camino al arco rival y marcar goles. No hay quién pida la pelota y la administre con criterio.

Falta esa mente maestra que serene al equipo, le muestre el camino, acompañe y lance con ventaja a los que juegan por los costados y arriba. Por eso el gol se vuelve una utopía e hipoteca la solidez defensiva, pues estadounidenses y catrachos sacaron petróleo de dos ataques aislados para vencernos 1 a 0.

El problema no es sentarse a realizar el análisis. Creo que Pinto y sus colaboradores lo tienen claro. Lo difícil es el valor de las conclusiones, que ya deben estar listas y forzarán a decisiones. Y quizá por ahí apunta la reserva para sincerarse y aceptar que se ha insistido en futbolistas que no tienen peso y que el tiempo para probar a otros se acabó.

Un ataque con Jairo Arrieta carece de desequilibrio y gol, Cunningham da profundidad, pero prepara mal la puntada final. Rodney Wallace no tiene esa cuota de vértigo propia de Cristian Bolaños y Osvaldo Rodríguez es una idea de algo que nunca cuajó. Juan Diego Madrigal no tiene peso para hacerle sombra a Cristian Gamboa.

Lo de Saborío es un caso aparte. Una Copa Oro mala como esta lo devolvió al cadalso de las burlas en las redes sociales. ¿Por qué lo exponen si viene de una lesión y no está al tope de sus capacidades? ¿Por qué si bajo condiciones normales le cuesta entrar en calor de gol, se empeñan en alinearlo cuando está en esos hoyos negros en los que suele caer cíclicamente y de los que se redime solo con una anotación salvadora que esta vez no llegó?

La lección es que 5 o 6 figuras que atrajeron la atención del cuerpo técnico no están a la altura del desafío. La incógnita es si se les dará oportunidad a Jonathan McDonald, Marco Ureña o John Jairo Ruiz. Ahora hay que rearmar el onceno con Keylor, Gamboa, Bolaños, Joel y Bryan para lo importante: los partidos de setiembre ante Estados Unidos y Jamaica. Son seis puntos que nos arriman al Mundial, un botín incomparable con la esquiva Copa Oro.

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Google Plus One:

Relacionadas

Publicidad

Sondeo ¡Participe!

¿Marcará diferencia la ventaja deportiva en las semifinales del Torneo de Invierno?

Ver resultados

Publicidad