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Magníficos

Keylor contra todos

Lo bueno de Keylor es que, en las altas y en las bajas, ha sabido extraer las lecciones necesarias para mantener su chapa de referente.

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Los paradones de Keylor en la Liga española nos ilusionan a todos. El guardián tico del arco levantino se toma cada jornada como el laboratorio ideal para ponerse en forma de cara al Mundial.

Y qué clase de sparrings eligió: Messi, Cristiano, Iniesta, Villa…Eso es lo bueno de militar en una liga del Primer Mundo del fútbol. Te codeas con los mejores todas las semanas y, si te va bien, te paseas en boca del planeta.El riesgo es alto, también, porque un desliz o una mala tarde se facturan caro, con reprimenda o mofa global incluidas.

Lo bueno de Keylor es que, en las altas y en las bajas, ha sabido extraer las lecciones necesarias para mantener su chapa de referente. En España ya no saben dónde ponerlo. La dote de adjetivos para calificar sus actuaciones empieza a escasear.

Hablan casi todos: radio, televisión y prensa escrita. Unos pocos prefieren callar. Su estúpido orgullo les impide reconocer la calidad de un hombre originario de un país sin antecedentes de gloria. Decía el “Loco” Gatti, exarquero de Boca y de la Selección argentina, que un guardameta tenía que “comerse” 150 goles por lo menos para empezar a madurar.

Ignoro cuán lejos estará Keylor de esa marca o si ya cumplió su cuota, pero lo que uno lo ve hacer fecha a fecha, se parece mucho a lo de colegas de antaño.Sí, porque Navas hace paradas sobrias como las de la “Araña” Yashin, en los sesentas.

O paradones antológicos, tipo Seep Maier, en los setenta, achiques a la usanza del “Pato” Fillol, en Argentina 78’, o lances aplomados al mejor estilo de Jean-Marie Pfaff. Que el Barcelona o el Madrid lo moretearan de goles en algún momento sólo sirvió para que se tomara el desquite y si luciera en el siguiente duelo.

Y ahí estriba la grandeza del cancerbero, que cuando es interrogado acerca de su tranquilidad en el área, atribuye el efecto a la siesta que se toma antes de cada partido.Un Keylor estratosférico –como escribimos antes en este espacio- es lo mejor que le puede pasar a la “Sele” en sus aspiraciones de redondear un buen Mundial.

Frenar la artillería inglesa, uruguaya e italiana, dependerá mucho del manejo defensivo del equipo, pero, sobre todo, del nivel en que llegue nuestro arquero. El tico tiene muchas virtudes, pero posee dos extrafutbolísticas que me encantan: su humildad y su espiritualidad. Es conmovedor ese ritual místico que lo envuelve previo al juego cuando ora. Parece que tiene línea directa con Dios.

Y más allá de si uno es creyente o no, esa fe todo lo puede y tiene un efecto multiplicador sobre el equipo.Mientras llega el Mundial, Navas se pone en forma, frenando las intentonas goleadoras de esa legión de estrellas que pululan en la Liga española. Un domingo es Messi, otro es Benzemá, en otra jornada Diego Costa.

A lo mejor, en cada lance, el tico sueña que quien remata, en realidad, es Balotelli, Luis Suárez o Wayne Rooney, que ya estamos en el Mundial, que los deja en cero, y que nos empuja a volar hacia la segunda ronda.


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