Publicidad

Magníficos

Manudo o morado, da igual

Los manudos acortaron la brecha que los separaba de Saprissa con una versión mejorada de su última edición campeonil.

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Google Plus One:

Dos semanas atrás, con una Liga enemistada con el protagonismo, el clásico se perfilaba como un paseo morado. Pero bastó que Alajuelense tumbara a cuatro en fila para que el platillo favorito de los futboleros se colgara el cartel de pronóstico reservado. Los manudos acortaron la brecha que los separaba de Saprissa con una versión mejorada de su última edición campeonil. Ante América asomó la nariz el equipo tipo del “Macho”: devoto de la marca, equilibrado del medio hacia atrás, pero con un toque inédito: más gusto por la pelota, y rápido para combinar y desequilibrar.

La primera víctima local de la resurrección eriza fue Herediano. El campeón no pudo con tanto vértigo y manejo. Se vio mal, nunca le encontró la vuelta al partido. Y la última fue Cartaginés. Entre uno y otro extremo se patentó el crecimiento, al grado que aquello que parecía una insinuación ya es una realidad.

Estamos frente a una Liga distinta, tan esmerada en la marca y el orden como manda el librillo de su entrenador, pero robustecida con hombres que sienten el juego a la usanza de los buenos equipos rojinegros, que te mataban a punta de toque, con alas punzantes y un “9” implacable en la boca del arco, como Palacios frente a los blanquiazules.

Enfrente está Saprissa que no desmerece, da igual. Su equipo es como esas plantas que se llenan de flores en invierno y auguran cosecha buena, a fin de año. El proyecto de Rónald reivindica frutos, con más de 9 meses de trabajo sobre el lomo y, eso sí, un par de dudas en el arco y el corazón de la zaga, que le complican de más juegos que parecen resueltos.

Lo mejor lo tiene del medio hacia arriba, por el aporte capital de dos figuras. Yeltsin, que crece juego a juego porque es un “5” completo. A veces es muy táctico, como cuando recupera y descarga en las cercanías, y otras es más osado, pensando en profundo apenas gana la pelota. Y qué decir del misil que carga en su pierna derecha. Y Diego Estrada, un futbolista en estado de gracia. Igual larga un pase-gol o lo hace con ese sello antológico y sutil, como el último ante Santos, en Guápiles. El mérito de González ha sido recuperar a un futbolista que creíamos tempranamente perdido.

Primero lo adoptó en Comunicaciones, para tenerlo cerca y airearle la cabeza, y una vez en forma, le entregó las riendas de este Saprissa protagonista. Y con los matices de rigor, nos regala algunas producciones para el recuerdo.

Saprissa-Alajuelense, clásico, fervor en las gradas, pasión nacional. Pinta a empate, si Estrada o Álvaro Sánchez no disponen lo contrario. Da igual…

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Google Plus One:

Publicidad

Sondeo ¡Participe!

¿Marcará diferencia la ventaja deportiva en las semifinales del Torneo de Invierno?

Ver resultados

Publicidad