Publicidad

Magníficos

Un portero para Saprissa

La resurrección del equipo desde que Jeaustin tomó el mando se eclipsó por culpa del pobre nivel de sus arqueros.

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Google Plus One:

El veredicto popular es cruel: de los tres no se hace uno. Ni Danny Carvajal, ni Donny Grant ni Kevin Briceño aportaron las respuestas que Saprissa buscaba para su arco.

La resurrección del equipo desde que Jeaustin tomó el mando se eclipsó por culpa del pobre nivel de sus arqueros.

Los errores bajo el portal morado son tan recurrentes que Marco Antonio Rojas dejó el retiro y ahora imparte cátedra de técnica en el arco cuando la prensa acude a consultarle.

La voz autorizada para hablar, evaluar y tirar línea acerca de la actualidad en el área chica saprissista dijo hace un par de semanas algo que tiene mucho sentido común y convendría analizar.

¿Cómo se entrena a los porteros, qué metodología se usa, está a tono con las exigencias del puesto, que priorizan reflejos, reacción y ubicación?

Rojas no se quedó ahí. Recordó que hace poco aconsejó a una comisión que veía temas de manejo de aspectos técnicos la necesidad de revisar la metodología usada en la preparación.

Mi pregunta: ¿cuál es la cuota de responsabilidad de Róger Mora? Él tiene a su cargo el día a día con Carvajal, Grant y Briceño.

¿Por qué a pesar del trabajo se repiten los errores y no dan señales de evolución? Todos tienen problemas de ubicación, no atinan en el área, dan rebotes en zonas prohibidas, hacen un paradón y en la jugada siguiente sacan a cualquier parte y la ponen en botines rivales...

Hay una hipótesis: El "Loco" Gatti, un arquero argentino adelantado que jugó en las décadas del 70' y 80', decía que un portero tenía que "comerse" entre 100 y 150 goles "para madurar".

Desde esa perspectiva, pareciera que más allá de sus calidades un cancerbero paga su derecho de piso a punta de idas al fondo del marco.

Tengo mi propia explicación. Hace años se instaló bajo el arco saprissista un guardameta  modesto, que si se hubiese atenido a lo que se trabajaba en la semana habría sido dado de baja en la campaña siguiente.

Entendió que era el portero de Saprissa, que iba a tener exigencias superiores por la historia del club y lo que significa, y se preparó mental, física y técnicamente para el desafío.

Se asesoró, mandó a traer libros de técnica de arqueros y entrenamiento. Nos preguntaba a quienes entonces éramos cronistas, por un artículo de periódico o de revista que le sirviera para mejorar. Me desempeñaba como Editor de Deportes en La Nación y revisé decenas de revistas viejas y le envié fotocopias acerca del trabajo de los grandes porteros argentinos.

Ese guardameta se llamaba Eric Lonis. La moraleja es: Donny, Danny y Kevin, tienen que ponerse a la altura del equipo cuya portería defienden.

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Google Plus One:

Publicidad

Sondeo ¡Participe!

¿Marcará diferencia la ventaja deportiva en las semifinales del Torneo de Invierno?

Ver resultados

Publicidad