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Magníficos

No ser Dios y cuidarlos

No negociar principios tiene a don Orlando De León viendo la recta final del Torneo de Verano por televisión.

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No negociar principios tiene a don Orlando De León viendo la recta final del Torneo de Verano por televisión.Los de pantalones largos lo sacaron de escena, privando a Carmelita de alcanzar lo que busca desde hace 64 años: un estilo y una identidad.Su equipo era cuarto, estaba a un punto del tercero y a tres del segundo lugar. Recibía al líder Cartaginés en el Morera y todo podía suceder.Las cuentas también le cerraban en lo estrictamente futbolístico: los de la barriada alajuelense practicaban un balompié moderno, de toque, velocidad y bloques, en el que 11 desconocidos rendían como consumados veteranos.Esa magia exclusiva del charrúa, de extraer petróleo de la nada, les importó poco a los dirigentes. Lo mandaron de vuelta a casa como un mensajero del mal. Le tiraron la pizarra, las tizas, el trabajo de campo. Le ensuciaron la pelota y le abrieron un boquete en el corazón.La historia los recordará como los únicos directores del mundo que despidieron al entrenador que los subió a Primera, que los paseó en boca de todos por la calidad del futbol que practicaban y que convirtió a un puñado de desconocidos en figuras. En eso no tendrán parangón.Sin su mentor y guía, la realidad facturó rápido y caro. Carmelita volvió a ser lo de siempre, otro del montón alejado del protagonismo, porque 20 minutos regulares ante Herediano no alcanzan para igualarlo con aquella postal de equipo vanguardista que De León dirigió.Y en lo personal, el daño moral no se puede medir en puntos. Irrespetaron la trayectoria de un hombre honesto, vehemente hasta el regaño –se vale como recurso para corregir- sabio y sensible. Don Orlando tiene sentimientos, está herido y sabe que no se merece quedar al margen de esta manera ruin e injusta.Es irónico que, entrenadores con dos meses sin ganar u otros responsables de hipotecar el futuro del fútbol menor del país por sus fracasos con las selecciones Sub-17 y Sub-20 permanezcan en sus cargos, y el viejo alquimista de nuestros banquillos esté desempleado y masticando una bronca inmerecida.De León se me parece mucho a su colega español Luis Aragonés, “el sabio de Hortaleza”, a quien la gloria abrazó nuevamente en el otoño de su carrera, cuando jubiló la “furia española” y la reemplazó por el toque para ganar con merecimiento la Eurocopa 2008, en un nivel de otra galaxia.Don Orlando puede ser el gran director de todo el futbol menor costarricense, por su ojo escrupuloso para descubrir talentos, su vocación de formador y su fidelidad a una idea de juego que nos mueva a impensadas conquistas.No es Dios, es cierto, pero cómo cuida y pule los talentos ajenos para transformarlos en oro.

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