Publicidad

Magníficos

Pinto redimido en la hoguera

Conozco al Profe y sé que no negocia principios. Por eso no digiero lo del pacto previo para allanarle el camino a una salida gloriosa e inmaculada.

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Google Plus One:

Su obsesión por la excelencia en un futbol adicto a la blandura convirtió al Profe Pinto en un tirano, para algunos.

Ni siquiera el jugoso botín de someterse a sus exigencias -octavos del mundo, atención planetaria y la nada despreciable suma de $14 millones- persuadió a los federativos para mantenerlo en el cargo.

Lo de la conferencia de prensa para oficializar su adiós fue un montaje burdo que tuvo un efecto bumerán.

Que don Jorge Luis se equivocó en la forma es factible, pero, en el fondo, esa obsesión por controlar hasta el mínimo detalle de todo lo que rodeaba a la Selección solo buscaba el objetivo de seguir creciendo.

Es más, lo adelantó él mismo cuando en medio de la algarabía por la clasificación al Mundial declaró que iba a trabajar "muy científicamente, cuidando todos los detalles". Estaban avisados...

Identifico dos líneas de responsables en sus supuestos excesos en el trato hacia el "patrimonio humano" de la Federación -el término es autoría del Sr. Li-. Por un lado, los propios afectados pues pudieron reclamarle y conminarlo a cambiar de actitud o, en un caso extremo, dar un paso al costado y renunciar.

Y por otro, don Eduardo y don Adrián Gutiérrez, quienes estaban enterados y no actuaron.

Conozco al Profe y sé que no negocia principios. Por eso no digiero lo del pacto previo para allanarle el camino a una salida gloriosa e inmaculada.

La idolatría popular no estaba en juego. Se la ganó al planear los juegos que nos empujaron hasta cuartos de final. Es más, él nos veía en semifinales ante Argentina. Este hombre, cuestionado ahora por personajes de todas las raleas, es el mejor estratega del continente y el segundo o tercero del planeta.

Algunos jugadores que ingenuamente lo critican, deberían reconocer que fue él quien potenció sus habilidades con un dibujo táctico que minimizó falencias y multiplicó virtudes.

El carácter que tanto le censuran fue el arma que el equipo esgrimió para tutearse con los excampeones mundiales y empujar la quijotada hasta cuartos de final.

Porque sabíamos que teníamos calidad, pero nos faltaba ese hombre sabio que erradicara el fantasma de las 11 islas dispersas.

En Italia 90', la calidad de los futbolistas y la motivación de Bora nos llevó a octavos. En Brasil 2014, esa clase natural se multiplicó con una idea táctica que le sentó de maravilla a un futbol ambivalente en cuanto a identidad.

Porque, por encima de todas las alegrías, el legado de Brasil es un estilo que nos puede dar réditos en el gran escenario internacional, al combinar, carácter, orden, manejo y, a muy corto plazo, más peso ofensivo y gol.

Hacia la consecución de eso se dirigía el Profe cuando pidió lo básico: un par de colaboradores de fiar.

La gente no come cuento y en las redes sociales el veredicto popular es abrumador hacia a la causa del técnico. No veo una sola razón futbolística para no haberle renovado y los supuestos yerros en el manejo de las relaciones interprofesionales, pudieron cortarlos los dirigentes.

Lo irónico de la historia se lo escuché el martes al Sr. Gutiérrez, en unas declaraciones a Deportivas Columbia, cuando describió el perfil del futuro técnico y puso un acento especial en el "carácter y la exigencia" como garantía del éxito futuro. ¿Un Pinto dulzón?

Si como algunos piensan el Profe prendió una hoguera, no se consumió en ella. Lo que ardió fue su deseo de hacer las cosas aun mejor. Y eso proyectado a 4 años plazo, pudo ser la final del Mundial.

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Google Plus One:

Publicidad

Sondeo ¡Participe!

¿Marcará diferencia la ventaja deportiva en las semifinales del Torneo de Invierno?

Ver resultados

Publicidad